
Embarazada por el CEO lobo
Yosiel Tavier · En curso · 37.5k Palabras
Introducción
Es un hombre lobo alfa. Y Sofía es su pareja destinada.
En su primera noche en la oficina, Alexander la reclama sin permiso. La marca con sus dientes. La deja embarazada de su cachorra. Sofía debería odiarlo, denunciarlo, huir. Pero algo dentro de ella —algo más antiguo que su miedo— lo reconoce como suyo.
Cuando descubre que está esperando una hija, su sangre de loba del norte despierta. Sofía desarrolla poder de hielo: puede congelar ejércitos, convertir sus manos en dagas de escarcha, detener el corazón de sus enemigos con un pensamiento.
Pero el poder tiene un precio. Cada día que usa su magia, pierde un poco de su capacidad para sentir calor humano. Para sentir amor. Para seguir siendo ella misma.
Perseguida por el padre de Alexander (un patriarca que quiere robar a su nieta), por la mafia rusa que resulta ser su familia biológica, y por una cazadora de fuego que se convierte en algo más que una aliada, Sofía debe aprender a ser loba sin dejar de ser humana.
Con su esposo alfa, su hija recién nacida y una familia improvisada que incluye una cazadora piromántica y un niño lobo de diez años, Sofía se prepara para la batalla final contra la vieja manada que quiere exterminar a las lobas del norte.
Pero la guerra más difícil no es contra sus enemigos.
Es contra el hielo que crece dentro de su propio corazón.
Capítulo 1
El bolígrafo tembló entre mis dedos mientras la última página del informe se deslizaba por la impresora.
—Señorita Valenti, el CEO la espera en su oficina. Ahora.
La voz de Máximo, el secretario personal de Alexander Wolf, cortó el silencio de la sala de copiado como un cuchillo. No un cuchillo cualquiera. Un machete.
Levanté la mirada. Máximo ya no estaba. Solo quedaba su perfume amaderado y la orden flotando en el aire.
El CEO la espera.
Tragué saliva. Llevaba tres semanas trabajando como asistente ejecutiva en Wolf Industries. Tres semanas evitando cruzarme con el hombre que aparecía en todas las portadas de revistas financieras. Tres semanas escuchando rumores en el ascensor: "Dicen que nunca duerme", "Una vez despidió a un vicepresidente por mirarlo mal", "Sus ojos cambian de color cuando se enoja".
Eso último era ridículo, por supuesto.
Mis tacones negros golpearon el piso de mármol mientras caminaba hacia el ascensor privado del piso 40. El corazón me golpeaba las costillas como un pájaro enjaulado.
Eres profesional, Valenti. Entregas el informe, sonríes y te vas.
El ascensor se detuvo en el piso 45. Las puertas se abrieron con un silbido hidráulico.
Y allí estaba él.
Alexander Wolf no estaba sentado detrás del escritorio de roble negro. No estaba de espaldas mirando por el ventanal que dominaba Manhattan.
Estaba apoyado contra el marco de la puerta de su oficina privada, con los brazos cruzados sobre el pecho y una mirada que me despellejó viva.
Traje Armani gris perla. Camisa blanca sin corbata, los dos botones superiores abiertos. Músculos que la tela no podía ocultar del todo. Mandíbula cuadrada, pómulos altos, y unos ojos grises que en este instante... ¿cambiaban?
No. Era un reflejo de las luces LED.
—¿Eres la nueva asistente? —preguntó. Su voz era grave, con un dejo ronco que vibraba en el fondo de mi estómago.
—Sofía Valenti, señor. —Extendí el informe con mano temblorosa—. Los estados financieros del segundo trimestre. Lo siento por la demora, la impresora...
Él no miró el informe. Me miró a mí. De arriba abajo. Lento. Como si tuviera todo el tiempo del mundo.
—Pasa.
Se apartó de la puerta y entró a la oficina sin mirar atrás. Yo lo seguí como una sonámbula.
El despacho era enorme, minimalista y frío. Una pared de ventanas que mostraba el río Hudson. Un escritorio vacío salvo por una computadora portátil y un vaso de whisky sin tocar. Y en el centro de todo, él, dejándose caer en la silla de cuero negro como si fuera un trono.
—Cierra la puerta.
Mi mano sudaba cuando giré la manija. El clic del pestillo sonó a sentencia.
Alexander Wolf tomó el informe por fin. Lo hojeó sin interés real, sus dedos largos y perfectamente cuidados pasando las páginas a velocidad industrial. El silencio se alargó hasta hacerse incómodo.
—Llevas tres semanas aquí —dijo sin levantar la vista—. No habías entrado a este piso hasta hoy.
—Me dijeron que usted prefería tratar solo con Máximo.
—Máximo habla demasiado.
Levantó la mirada por fin. Esos ojos grises clavados en los míos.
Algo en aquella habitación no estaba bien.
No era el lujo frío. No era la forma en que me miraba. Era algo más viejo. Más profundo. Como si el aire oliera a tormenta, a nieve recién caída, a un invierno que recordaba sin haberlo vivido. Mi bisabuela contaba historias de mujeres que congelaban ríos. Nunca las creí.
Hasta ahora.
—¿Tienes novio, Sofía?
La pregunta me heló.
—Señor Wolf, no creo que...
—Contesta.
Mi boca se movió antes que mi cerebro.
—No. No tengo novio.
Un lado de sus labios se curvó hacia arriba. No era una sonrisa. Era una advertencia.
—Bueno. —Se puso de pie de un salto, ágil como un felino, y rodeó el escritorio. Dio tres pasos hacia mí. Uno. Dos. Tres. Ahora estábamos a menos de un metro—. Porque lo que voy a decirte no le gustaría a ningún hombre.
El corazón me estalló en el pecho.
—No entiendo...
—Tu olor —dijo, y la palabra salió casi como un gruñido—. Cambió hace tres días. Cuando empezaste a ovular.
El mundo se detuvo.
¿Qué?
—Señor Wolf, eso es acoso. Puedo demandarlo.
Él rió. Una risa corta, oscura, que no llegó a sus ojos. Esos ojos que ahora... sí. Ahora sí estaban cambiando. Del gris plomo a un ámbar dorado que brillaba como brasa.
—No lo harás —dijo con una seguridad absoluta—. Porque en el fondo de ti, Sofía Valenti, quieres saber por qué puedo oler tu ciclo menstrual a tres metros de distancia. Quieres saber por qué mis empleados susurran que mis ojos cambian de color. Y quieres saber por qué, desde que cruzaste la puerta, tus pezones se han endurecido y entre tus piernas estás empapada.
Mierda.
Tenía razón. El calor entre mis muslos era innegable. Mis pezones rozaban la tela del sujetador como si alguien los estuviera lamiendo. Y mi cerebro, traidor, no gritaba "huye".
Gritaba "más".
Mi cuerpo entendió antes que mi mente. Un calor recorrió mi vientre. Mis pezones se endurecieron bajo la blusa. Y entre mis piernas, una humedad que no pedí, que no quería, pero que estaba ahí. Como si algo dentro de mí —algo más viejo que mi miedo— lo reconociera.
—No es normal —dije, más para mí que para él—. Lo que me haces sentir no es normal.
—No soy normal —respondió él, dando otro paso—. Y tú tampoco. Solo que aún no lo sabes.
—¿Qué eres? —susurré.
Él cerró la distancia de un solo paso. Su pecho contra mis pechos. Su mano en la pared detrás de mi cabeza. El aroma a almizcle, whisky caro y algo salvaje invadiendo mis fosas nasales.
—Adivina —dijo contra mi oreja. Su aliento caliente me erizó la nuca.
—No existen.
—Existo. Y estoy a punto de reclamarte.
Su boca encontró mi cuello. No un beso. Un mordisco. Sus dientes rasparon mi piel justo donde la arteria late más fuerte. Mi cuerpo entero se arqueó hacia él como si fuera mío desde siempre.
—Alexander...
—No me llames así —gruñó contra mi clavícula. Sus manos ya estaban subiendo mi falda. Sus dedos quemaban mi piel—. Cuando estoy así, soy solo lobo.
Lobo.
La palabra cayó en mi vientre como una piedra en un estanque. Los rumores. Los ojos que cambian. El olor. La forma en que mi cuerpo respondía sin permiso.
—No puedo hacer esto —dije, pero mis manos ya estaban desabrochando su cinturón.
—Puedes. —Me levantó como si pesara una pluma y me sentó en el borde de su escritorio. Los papeles del informe volaron al suelo. Su cuerpo se incrustó entre mis piernas abiertas—. Puedes y lo harás. Porque tu lobo interior me reconoció desde el primer día.
—No soy lobo.
—Lo serás. Cuando te marque.
Su boca bajó por mi pecho, mordiendo la tela de mi blusa blanca. La empapó con su lengua hasta que el pezón se marcó como un secreto a gritos. Desabrochó tres botones con los dientes.
—No.
La palabra escapó de mi boca antes de pensarla.
Él se detuvo en seco. Sus ojos dorados parpadearon.
—Esto no está bien —dije, con voz temblorosa pero firme—. No te conozco. Me asustas. —Mis manos empujaron su pecho, solo un centímetro, solo para comprobar si podía—. Dame un segundo. Un segundo para decidir si esto es lo que quiero.
Alexander Wolf, el alfa, el depredador, se apartó. Un paso atrás. Sus manos, que habían estado desgarrando mi ropa, quedaron suspendidas en el aire.
—Tienes diez segundos —dijo con voz ronca—. Ni uno más. Mi lobo no aguanta.
Lo miré. El pánico y el deseo peleaban en mi pecho. Mi corazón latía tan fuerte que creí que se saldría. Pero mis manos, traidoras, seguían en su cinturón.
No me aparté del todo.
—Solo quiero saber que esto no es un sueño —dije—. Que mañana no voy a despertar y pensar que me obligaron.
—No te obligo. —Se acercó otra vez. Su aliento en mi cuello. Sus labios rozaron mi marca—. Te reclamo. Es diferente.
—Muéstrame la diferencia.
—Vas a gemir tan alto que me van a escuchar en el piso 30 —dijo antes de tomar mi pezón en su boca.
Y yo, Sofía Valenti, la chica sensata que nunca había creído en monstruos, arqueé la espalda y gemí.
Porque tenía razón.
En el fondo, toda yo había estado esperando a este lobo.
Últimos capítulos
#21 Capítulo 21 El Abrazo del Invierno
Última actualización: 7/7/2026#20 Capítulo 20 El Precio de la Sangre
Última actualización: 7/7/2026#19 Capítulo 19 La Noche que no Esperaba
Última actualización: 7/7/2026#18 Capítulo 18 El Eco de la Manada
Última actualización: 7/7/2026#17 Capítulo 17 Huesos bajo la Nieve
Última actualización: 7/7/2026#16 Capítulo 16 El Despertar de las Sombras
Última actualización: 7/7/2026#15 Capítulo 15 El Despertar
Última actualización: 7/7/2026#14 Capítulo 14 El Trío
Última actualización: 7/7/2026#13 Capítulo 13 El Regreso a Casa
Última actualización: 7/7/2026#12 Capítulo 12 El Precio del Poder
Última actualización: 7/7/2026
Te podría gustar 😍
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Tocada por el Velo - Trilogía de la Diosa Indomable - Libro 1
—Mírala... nuestra diosa de rodillas, tomando a dos de nosotros mientras los demás esperamos nuestro turno. Eso es devoción.
Hace nueve años, Sahiyra corrió al bosque y nunca regresó. Todos decían que debería haber muerto, las bestias salvajes no perdonan a las niñas pequeñas. Pero no la mataron. La criaron.
Ahora, a los diecinueve años, vive descalza, sin ataduras y completamente indomable. Caza con lobos, habla con cuervos y calma a las bestias heridas con solo un toque de sus manos brillantes.
No sabe nada de jerarquías, registros o las brutales políticas de harén de los clanes de bestias.
No tiene idea de que es la primera hembra nacida Myrren en doscientos años. O que su poder supera incluso el nivel divino más alto.
Cuando se topa con un grupo de caza de diez machos cambiaformas peligrosamente desatados... todo cambia.
Ellos lo sienten. Esa rara energía pulsando bajo su piel. Ese aura a la que sus bestias no pueden resistirse.
Algo sagrado. Algo intocable. Algo que los mismos dioses están observando.
Y si no tiene cuidado... su necesidad de ella se volverá salvaje. Pero Sahiyra no es una cosa frágil. Ella es la naturaleza. Ella es la Elegida. Y nació para romper el sistema.
🔥 Harén inverso
🐺 Cambiaformas bestiales
✨ Elegida/Diosa en ascenso
🌕 Profecía divina + vínculo primitivo
🩸 Magia salvaje, rituales de apareamiento, dominancia suave
💋 Heroína indomable con sangre de diosa
Actualizaciones DIARIAS
¡Entra. Sé reclamado. ¡Deja que el Velo te elija!
Un amor mexicano
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Corazón sin dueño
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.
Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.
Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.
Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.
Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.
Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.
Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.
En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.
A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.
El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.
Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Durmiendo con el Enemigo
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
El deseo del millonario
El deseo del millonario.
Mi padrino es mi Sugar Daddy
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.
Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.
Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.












