Capítulo 146 El precio de la provocación

Después de varias vueltas exitosas, sugerí intentar algo diferente.

—Sujétate de mis hombros —le indiqué, dándole la espalda—. Yo nado, y tú puedes practicar solo las patadas.

Ella rodeó mis hombros con sus brazos, su cuerpo pegado a mi espalda mientras nadaba, llevándola a través del agua. Su ris...

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