Capítulo 39 UN INTENTO.

CAPÍTULO 34 GARRAS INVISIBLES

La firma en ese contrato me quemaba la piel como una marca invisible, cada movimiento en la mansión recordándome que las puertas ya no se abrían para mí sin permiso.

Me sentía como una prisionera en mi propia vida, las paredes cerrándose con cada hora que pasaba, el d...

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