Capítulo 43 JUSTO DONDE DUELE.

El eco de la voz de Isabella resonó en el pasillo como un látigo cortando el aire denso. Me quedé paralizada, sintiendo cómo los guardias también se tensaban a mi alrededor. ¿Isabella? ¿Aquí?

Los dos hombres intercambiaron miradas confusas antes de que el más alto diera un paso adelante, bloqueando...

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