Capítulo 109 Subasta

Meredith despertó en una habitación oscura, atada de manos y de pies con grilletes gemelos qué solo le permitían la separación de diez centímetros. Sentía el cuerpo adolorido y las extremidades adormecidas por las horas que había pasado en posición fetal.

—¿Dónde estoy? —preguntó a nadie en específ...

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