
Engaño de una noche para el mafioso
Mila Evan · En curso · 143.7k Palabras
Introducción
Rocco Lombardi es el heredero de un imperio de crimen y violencia. Cuando su abuelo le exige casarse con una de las hijas de la famiglia, él accede bajo una única condición: su esposa debe hacer todo lo que le ordene, sin replicar; tiene que ser obediente, leal y, sobretodo, pura. Es así como eligen a Verónica, la hija menor de los Moretti, para convertirse en su mujer. Verónica es todo lo que se espera de una señorita de sociedad: educada, bonita y complaciente. A diferencia de su hermana gemela Bianca, quien es rebelde, impetuosa y se la acusa de vulgar.
Bianca no espera casarse pronto. Es más, ella se rehusa a contraer nupcias con alguno de los hombres de la mafia. Y está dispuesta a huir de ese mundo. Hasta que, la noche de su boda, Verónica le pide algo insólito: meterse a la cama de Rocco, para hacerse pasar por ella.
—Solo será una vez. Él nunca se entrará de esto, ni siquiera notará la diferencia.
—¿Por qué me pides esto? ¿Por qué no puedes acostarte con él?
—Porque lo engañé. Me acosté con otro hombre, ¡y si Rocco lo sabe, será mi final!
Acorralada por el peligro sobre la vida de su hermana, Bianca no tiene más remedio que aceptar. Sin embargo, una sola noche se convierte en algo mucho más grande cuando descubre que ha quedado embarazada. ¡Y su hermana quiere que le entregue al bebé!
Capítulo 1
Cuando Bianca entró a la habitación de su hermana gemela, se encontró con una escena que no habría esperado.
Verónica, quien hacía solo unas horas acababa de casarse con el mafioso más despiadado de la famiglia, se aproximó hacia ella y la tomó de ambas manos, desplomándose frente a ella.
—Hermana, necesito que me hagas un favor.... ¡Tienes que acostarte con mi esposo! —ordenó Verónica —. Si no lo haces, ¡él va a matarme!
Bianca no podía creer lo que su gemela le pedía.
Lágrimas de pánico le caían por el rostro, destrozando horas de maquillaje. El recogido pulcro y estilizado estaba revuelto, con varios mechones de cabello castaño pegados a su frente sudorosa por el terror.
Nunca había visto a su hermana así. Le costó hallar las palabras para hablar.
—¿Pero qué me estás pidiendo? ¿Acaso enloqueciste? —increpó Bianca, asustada —. ¿Cómo se te ocurre pedirme una cosa así?
—Por favor —sollozó Verónica, su hermana menor, quien nunca había tenido que humillarse por nada para conseguir lo que quería, a punto de arrodillarse frente a ella —. Tienes que ayudarme.
Bianca se soltó de su agarre con brusquedad y corrió hacia la puerta para cerrarla, echando el seguro.
Verónica sollozó con fuerza.
—Lo que me pides es absurdo —señaló Bianca, su voz temblorosa —. ¿Qué estás tratando de hacer? Si alguien te escucha, van a matarnos a las dos y a la familia entera. Lo que propones es traición. Vuelve a tus sentidos, por Dios.
Verónica comenzó a agitar las manos con ansiedad.
—¡No lo entiendes! —replicó —. ¡Si no ocupas mi lugar esta noche, Rocco va a matarnos a todos!
Biancs frunció el ceño, cada vez más confundida.
—Rocco no tiene razones para amenazar a la familia —negó, pero al ver el rostro de su hermana, una punzada de duda la estremeció —. Explícate, Verónica.
Verónica no pudo seguir aguantando y se dejó caer frente a ella.
—¡Ay, Bia! —lloriqueó —. Cometí un error. Me equivoqué y ahora no sé cómo salir de esto. Eres la única a quien puedo confiarle esta tarea, la única que puede salvarme.
Volvió a tomarle ambas manos, apretando sus dedos entre los suyos con una fuerza desesperada. Pero en sus ojos, en cambio, brillaba la esperanza, un ruego insistente.
Bianca siempre había accedido a los caprichos de su hermana, esta vez no podía ser diferente.
—Solo será una vez —le prometió —. Él nunca se enterará de esto, ni siquiera notará la diferencia. No diré una palabra. Me llevaré este secreto a la tumba. Nunca volveré a pedirte un favor en mi vida.
Bianca negó con fuerza. No comprendía la petición de su hermana. Acababa de casarse con el hombre más peligroso de la mafia, el heredero indiscutible del Don, frío como un iceberg y tan cruel como el diablo.
Ese era Rocco Lombardi. Todos sabían lo que ocurría si lo traicionabas, él valoraba demasiado la lealtad como para perdonar una falta. Su vida estaba cimentada sobre dos poderosas reglas: nada de mentiras, y nada de traiciones. Los dos crímenes se pagaban con sangre y ruina.
Jugar con él era riesgoso. Sus cabezas rodarían si las descubría, si tan siquiera sospechaba lo que pretendían.
Bianca no comprendía por qué su hermana quería asumir ese riesgo.
—¿Por qué me pides esto? ¿Por qué no puedes acostarte con él? —insistió, irritada, mirando la puerta como si temiera que alguien pudiera oírlas. Luego añadió —. ¿Es tan desagradable para ti estar con él, que no puedes cumplir con la noche de bodas? Sé que es aterrador... pero no tienes opción. Ya están casados. Si tienes suerte, no volverá a tocarte.
Trató de consolarla, como siempre hacía.
Verónica no había querido casarse con Rocco desde el primer momento. Todos le tenían terror y ella no era la excepción, además, su falta de emociones lo convertían en un hombre aburrido para ella, a quien le gustaba la pasión y la aventura. Ser consentida y apreciada como una joya.
Era la crianza que le dieron sus padres. La idea de estar atada a un hombre indiferente que solo la vería como una incubadora o un adorno, le disgustaba más que nada.
—No puedo, no puedo —gimoteó, negando con la cabeza —. No puedo hacerlo.
—¿Qué es lo que pasa contigo? Sabías que este día llegaría. Nos han criado para esto toda nuestra vida, no tenemos alternativa. Nunca habías hecho una escena como esta. ¿Qué te pasa?
Aunque sus palabras podían sonar duras, Bianca temía por su hermana.
Si su padre o alguien de la famiglia —o el mismísimo Rocco—, la descubría así, sería un desastre.
—Respóndeme, Verónica —exigió —. Dime. ¿Por qué no puedes tener intimidad con él?
—Porque lo engañé —reveló su hermana con exasperación, su cuerpo temblaba de miedo. Bianca se quedó paralizada —. Me acosté con otro hombre, ¡y si Rocco lo sabe... será mi final!
Bianca se tambaleó hacia atrás.
—¿Qué? No... ¡no puedes hablar en serio!
Bianca no podía creerlo. Pero el llanto de Verónica no era fingido. Era auténtico, el terror de una mujer que estaba a punto de caminar hacia su muerte.
Las indicaciones de Rocco habían sido precisas.
—Quiero que mi esposa sea obediente, leal, que sepa cuál es su lugar y me apoye en todo. Pero sobre todas las cosas, que no me mienta —advirtió.
Después de eso, añadió sin lugar a réplicas:
—Tiene que estar intacta. Si descubro que me mienten, los haré pagar.
Fue así como su padre decidió que Verónica era la mujer adecuada. Era hermosa, complaciente, recatada y encantadora con los hombres, siempre manteniendo la debida discreción ante sociedad. Bianca, en cambio, había estado metida en varios escándalos como la protagonista. Era respondona, coqueteaba con los hombres y se escapaba de casa a menudo.
Entregarla en matrimonio a Rocco, conociendo su carácter y sus términos, no había sido una opción. Sus padres creían que Verónica era la única que podía mantenerlo contento, sin poner en riesgo a la familia, sino que consolidaría su apellido y valía dentro de la famiglia en lo más alto.
Sin embargo, parecía que se habían equivocado. En todo.
—Bianca... ayúdame —suplicó —. Sálvame.
Últimos capítulos
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Última actualización: 10/30/2026#120 Capítulo 120 Voy a matarte
Última actualización: 10/30/2026#119 Capítulo 119 Una de las dos está embarazada
Última actualización: 10/30/2026#118 Capítulo 118 Las tienen
Última actualización: 10/30/2026#117 Capítulo 117 Rata traidora
Última actualización: 10/30/2026#116 Capítulo 116 Doble secuestro (Parte 2)
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Última actualización: 10/27/2026#112 Capítulo 112 No tienes el valor
Última actualización: 10/27/2026
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