Capítulo 35 Loco de deseo por mí

Verónica se quedó petrificada en su sitio.

—¿Cómo... cómo dices? ¿Salvador va a acompañarme? —cuestionó.

—Así es. Tu padre confía plenamente en él y en sus habilidades. Te protegerá mejor que cualquier capitán, quédate tranquila.

Un escalofrío recorrió su columna vertebral. Tendría una cita con u...

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