Capítulo 37 Si te atrevieras a lastimarme

Bianca soltó una risa suave.

—Vaya, mi esposo sabe bromear —soltó con la voz relajada.

Rocco resopló, sosteniendo aquella sonrisa calculada, aunque no había nada de gracia en sus ojos de hielo.

—Una idea absurda que consideré por un breve segundo —expresó.

—¿Lo dices de verdad? —cuestionó su esp...

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