Capítulo 48: La celda

No había tiempo para discutir. Las botas sobre ellos se multiplicaban, y una voz ya estaba ladrando órdenes por el hueco de la escalera.

—Por aquí —siseó Kerr.

La jaló a través de una puerta de acero marcada SOLO PERSONAL AUTORIZADO, hacia un pasillo de servicio angosto que vibraba con el zumb...

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