Capítulo 93 93

Estiré los dedos de la mano derecha y siseé cuando la sangre fresca brotó de los cortes en los nudillos. Normalmente prefería golpear a mis víctimas en los riñones o romperles las costillas, para que les resultara difícil respirar y seguir luchando, pero esta vez tuve que ir a la cara. No es que tuv...

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