
Eres mi venganza y mi perdición
Karla Nesta · Completado · 138.7k Palabras
Introducción
En un momento inesperado conozco a un hombre desconocido que se obsesiona por mi.
En un momento feliz de mi vida me secuestran.
Y es ese hombre Dante Ferrara un mafioso, pero es frío, sanguinario, posesivo y sin sentimientos. El es mi secuestrador.
Así como el me hizo la vida imposible yo sé lo are a él.
No me debo de enamorar de mi secuestrador.
Espero y poder cumplir con mi promesa a mi misma "NO ME ENAMORARE DE EL".
Capítulo 1
Dante
Han pasado exactamente dos años desde que comencé la búsqueda de esa joven que en ningún momento he podido sacar de mis pensamientos, recuerdo el olor de su perfume, suavidad de su piel, esos hermosos ojos azules, esos labios que recuerdo su sabor tan rico y me excita.
El pequeño gemido que escuche provoca que se me erice la piel.
Durante todo este tiempo mis ganas por esa joven no hacen más que crecer, cada vez que estoy con una mujer en mi mente, recuerdo a esa joven a esos hermosos pechos redondos que tiene, recuerdo su parte lo cálida y caliente que estaba.
Muero de ganas de hacerle todas las sucias que tengo en mente, hacerla gritar mi nombre.
Lo más raro es que en todo este tiempo no he podido encontrar mucha información de ella, eso es raro.
Solo sé que su nombre es Anabela y eso porque de niña asistió a una escuela religiosa.
He estado siguiendo a Francisco, ya que no he encontrado mucha información de ella, lo más conveniente es que él vaya a verla.
Escucho pasos acercándose a la puerta de mi despacho. Tocan la puerta, veo que es Álvaro, espero y traiga buenas noticias.
—Señor, tenemos la ubicación de la joven —Álvaro, se me acerca más a mi escritorio.
—Ya era hora de encontrarme con esa joven ¿Dime todo lo que has encontrado? ¿Dónde está? —estoy tan feliz de encontrarla, no soporto más este suspenso.
—La joven están en Francia, en un instituto privado, sabemos que está estudiando, tiene 20 años, pero lo más asombroso que hemos encontrado es que.... —Álvaro hace un momento de suspenso odio que haga eso.
Pero entonces, si tiene 20 años, cuando la bese tenía 18, eso me excita más.
—¿¡Dime de una puta vez que!? —mi tono de voz era de enojo.
—La joven es hija del señor Lauro, es hermana de Francisco —me quede un momento pensado en esa declaración que me acaban de dar.
—¿El señor Lauro tiene una hija? Ahora, entiendo por qué no había tanta información de ella, el hijo de puta la escondió. Bueno, no le sirvió de nada —en mi rostro estaba una gran sonrisa —Debemos de ir por ella de inmediato.
Me levanté de mi silla y me acerqué a la puerta, pero me interrumpe Álvaro.
—Espere señor, la joven se graduará en 2 días y tenemos entendido que ni su padre ni su hermano estarán —me quedó reflexionando en lo que me dice, tiene razón si voy por ella, ahora le podría dar oportunidad de escapar.
—Prepara todo en 2 días iremos por ella ningún día más —regreso a mi silla y me siento reflexiono en esa joven —En dos días serás mía.
Anabela
Hoy es un gran día para mí, es mi graduación, por fin me graduaré después de 2 años que me retrase por conflictos de mi padre, según él no quería arriesgarme.
Pero me da tristeza que en un momento de felicidad mi padre, mi hermano no estarán conmigo según ellos, porque alguien podría seguirlos y describirían que soy su hija.
Así que solo estaré con mis compañeros y mi mejor amiga Luisa.
Traigo mi uniforme de graduación puesto, debajo de él traigo un hermoso vestido de fiesta color rosa, aunque me arriesgue porque es muy corto.
Recuerda, no debes de agacharte y estarás bien.
Termina la ceremonia veo cómo mis compañeros están al lado de sus familiares.
En momentos como este me hace recordar a mi madre, que no conocí, ella murió cuando yo era una bebe, espero y mi mamá me vea donde sea que esté.
—No estés triste de que nos tienes a nosotros —no me había dado cuenta de que uno de mis mejores amigos Leonel se me había acercado.
Me toma entre sus brazos y me carga.
—Leonel bájame, vas a hacer que se me vea algo que nadie debe ver —le grito y él me baja rápidamente.
—Disculpa Anabela. —Se me acerca al oído—, no quiero que nadie vea lo que es mío —me mira a los ojos muy atentamente. Y se aleja de mí.
Siento mi rostro rojo y caliente por la vergüenza.
Mi "amigo" Leonel desde que llegue aquí a Francia cada momento que tiene oportunidad me coquetea. Si debo de admitir que es muy lindo, es guapo, tiene buen cuerpo, viene de buena familia, es atento conmigo y además muy paciente. Pero no sé ahí algo que falta y además nunca lo he mirado como algo más que un amigo.
—¡Hay! Tortolitos, déjense de tanta miel, mejor vámonos al club —dice mi mejor amiga Luisa.
—Si vámonos —exclama mi mejor amigo Leonel.
Llegamos al antro, enseguida nos acercamos a la barra, nos pedimos unos tragos de vodka.
Llevo 6 vasos, no son muchos o bueno, no para mí.
Aunque la verdad no tomo muy seguido, pero hoy es un día que se debe festejar.
Noto a mi amiga Luisa besando a un chico guapo, del otro lado veo a mi amigo Leonel coqueteando con una perfecta pelirroja.
No se me da algo de incomodidad verlo tan cercas de esa mujer, pero él solo es mi amigo.
Noto que me ve, no sé en su mirada ahí algo diferente porque me mira así a la mejor está tomado.
Escuche que empezó una linda canción. Me levanto de la silla y me dirijo a la pista donde hay muchas personas bailando.
No soy tan aventada a bailar, pero es el efecto del alcohol me motiva.
Comienzo a moverme, toco mi cuerpo muy sensual con mis manos, muevo mi cabello, se siente tan bien bailar.
Levanto mi cabeza, noto arriba en la zona VIP en el balcón, un hombre que me mira muy detenidamente, yo le sonrió y sigo moviéndome muy sensual.
Cierro mis ojos, me dejo llevar por la música, vuelvo abrir mis ojos, busco a ese hombre y no lo veo en ninguna parte.
—¿Hola hermosa, puedo bailar contigo? —escucho una voz masculina en mi espalda, pero había algo en esa voz que se me hacía familiar.
Me di la vuelta para ver a ese hombre que ya hacía a mis espaldas.
Al darme cuenta mis ojos toparon con su pecho, levante mi vista para ver a ese hombre que calculando mide un metro ochenta, piel entre medio morena, blanco, cabello castaño, su hermoso rostro cuadrado y esos hermosos labios. Es totalmente un Dios griego.
Pero esa quijada ya la había visto en algún lugar.
—¿Disculpa nos conocemos? Creo que te he mirado en algún sitio —lo miraba para recordar donde lo había visto, no recuerdo donde, pero dentro de mí sabía que conocía a ese hombre.
—Claro que nos conocemos deja recordarte donde....
En cuanto término de hablar me tomo de la cintura sin aviso y me acerco a su cuerpo. Me beso salvajemente, no sabía por qué no me moví ni hice ningún movimiento para apartarlo de lo contrario, intenté seguirle el ritmo del beso, pero yo no sé besar.
Comencé a sentir por su fina camisa su pecho bien esculpido, eso hizo que mis pezones se volvieran duros.
Él me seguía besando ferozmente, nos separamos por falta de aire. Se apartó de mí, me vio a los ojos y se me acercó al oído.
—Me recuerdas, soy el hombre con antifaz que te beso hace dos años —me dijo en susurro en mi oído.
En cuanto escuche eso, toda la sangre que tenía se me fue a los pies. Sentí que hasta el efecto del alcohol se me iba del cuerpo.
Me liberé de su agarre, lo empujé con ambas manos en su pecho, me soltó y pude ver sus hermosos ojos que sentía que me desnudaban.
Sin decir nada me marché de ahí, corrí hacia el baño u me encerré.
—No puede ser como me encontró ese hombre —temblaba del miedo que sentía, tenía que decirle a mi padre. Mierda olvidé mi teléfono.
No sabía qué hacer, estoy encerrada en el baño que hago. Después de unos minutos de pensar abrí lentamente la puerta del baño, no mire a ese hombre.
Salí corriendo de ahí, al tomar una esquina para dirigirme a la barra del club me topo con mi amigo Leonel.
—¿Hola hermosa, dónde estabas? —note que mi amigo estaba algo tomado.
—Necesito mi teléfono Leonel —mi voz tenía algo de desesperación.
Pero Leonel no me dejo ir todo lo contrario, me pego contra la pared, puso un brazo recargándose en la pared y me sentí totalmente acorralada.
—Anabela, me gustas —dijo Leonel en su típico tono de ligue.
—Leonel no es el momento para esto —mi voz era de enojo y desesperación.
—¿Quiero que me beses Anabela? —Leonel se comenzó acercar a mí.
—No, Leonel, escúchame, no quiero —lo intento alejar de mí, pero él cada vez que se acercaba más y más a mí.
Leonel no me escucho, me beso a la fuerza, yo no le correspondí a su beso, intento alejarme de él, pero no tengo éxito, cierro mis ojos, siento que me falta el aire y comienzo a sentir la mano de Leonel subiendo por mi pierna está tan cercas de mi parte.
Sin previo aviso siento que alguien aleja a Leonel de mí, abrió mis ojos y veo que alguien lleva a Leonel arrastrando.
Corro detrás de ellos, esa persona lleva a Leonel hacia la salida trasera del callejón, veo como lo avienta en el piso, se abalanza encima de él y lo comienza a golpear.
Me quedo en estado de shock, comienzo a ver qué de la cara de mi amigo sale sangre. Debo de hacer algo, me acerco a ese hombre y lo tomo de los hombros.
—¡Déjalo lo vas a matar! —mi voz tiembla de susto.
El hombre rápidamente suelto a Leonel, lo deja en el piso, se levanta y se voltea contra mí.
"No puede ser" es el hombre misterioso.
Se me acerca y comienzo a retroceder hasta quedar mi espalda contra la pared.
—¿Te importa ese hombre? —gruñe de enojo y señala a mi amigo Leonel que ya hace tirado en el piso gimiendo de dolor.
—Es mi amigo —es lo único que sé me ocurre decir.
—Si quieres que lo deje vivo tendrás que darme algo —me dice con una voz fría. Lo volteo a ver a los ojos.
—¿Qué quieres? —ninguno separaba la vista del otro.
—¿Quiero que me beses? Y en los labios —él se me quedó mirando y noté cómo sonreía descaradamente.
No tengo opción, tengo que hacerlo, me comencé acercar noto que su mirada de él se posa en mis labios.
Se agacha un poco, nos besamos, siento como me besa tan salvajemente y como queriéndome comer.
Paso mis brazos alrededor de su cuello. Él me carga, mis piernas están alrededor de su cintura y siento como sus manos aprietan mis glúteos.
Siento algo extraño y duro presionándose cercas de mi pierna. "Que es eso"
Comienzo a entrar en pánico. Debo de hacer algo para que se separe de mí.
—Me... estás... ahogando —digo entre medias palabras porque no me deja ni respirar.
Se separa de mí, me mira muy detenidamente.
—Tu amigo vivirá por ahora, pero nadie toca lo que es mío —dice y noto que sus pupilas están dilatadas—. Pero tú vendrás conmigo.
—¡QUE! Yo no iré a ningún lado —siento como me abraza fuertemente para no liberarme.
Comienza a caminar, yo lo golpeo con mis puños en la espalda y brazos, pero sin éxito.
Me mete a un auto, entra conmigo e intento abrir la puerta, pero todo está cerrado.
Siento que alguien me tapa la nariz, la boca con un pañuelo y con mis manos quiero quitar su mano de él, pero no puedo.
Comienzo a ver todo oscuro y cierro mis ojos totalmente.
Últimos capítulos
#79 Capítulo 80 Epílogo
Última actualización: 1/12/2026#78 Capítulo 79 Adicional
Última actualización: 1/12/2026#77 Capítulo 78 Final
Última actualización: 1/12/2026#76 Capítulo 77 Últimos cabos sueltos
Última actualización: 1/12/2026#75 Capítulo 76 Esta muerto
Última actualización: 1/12/2026#74 Capítulo 75 No eres mi madre
Última actualización: 1/12/2026#73 Capítulo 74 Secuestrada de nuevo
Última actualización: 1/12/2026#72 Capítulo 73 Venganza
Última actualización: 1/12/2026#71 Capítulo 72 Donde comenzó todo
Última actualización: 1/12/2026#70 Capítulo 71 De nuevo
Última actualización: 1/12/2026
Te podría gustar 😍
Invisible para su Matón
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Después de Una Noche con el Alfa
Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.
Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.
Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.
En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.
—Eso fue increíble, Jason—logré decir.
—¿Quién diablos es Jason?
Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.
¡Corrí por mi vida!
Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.
Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.
La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.
No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.
ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
El Ascenso de la Loba Desterrada
Ese rugido me robó mi decimoctavo cumpleaños y destrozó mi mundo. Mi primera transformación debería haber sido gloriosa—la sangre convirtió la bendición en vergüenza. Al amanecer me habían marcado como "maldita": expulsada por mi manada, abandonada por mi familia, despojada de mi naturaleza. Mi padre no me defendió—me envió a una isla desierta donde los marginados sin lobos eran forjados en armas, obligados a matarse entre ellos hasta que solo uno pudiera irse.
En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
Luego, bajo una luna llena, toqué a un extraño herido—y mi lobo regresó con una violencia que me hizo completa. ¿Quién era él? ¿Por qué podía despertar lo que yo creía muerto?
Una cosa sé: ahora es el momento.
He esperado tres años para esto. Haré que todos los que me destruyeron paguen—y recuperaré todo lo que me fue arrebatado.
Sobornando la Venganza del Multimillonario
Su vida es perfecta hasta que su castillo de cristal se derrumba. Su esposo admite haber sido infiel con nada menos que su propia hermana, y hay un hijo en camino. Liesl decide que la mejor manera de sanar su corazón destrozado es destruyendo lo único que él valora más que cualquier otra cosa: su carrera.
Isaias Machado es un multimillonario de primera generación estadounidense; él conoce el valor del trabajo duro y de hacer lo necesario para sobrevivir. Toda su vida ha estado orientada al momento en que pueda arrebatar la compañía McGrath de las manos de los hombres corruptos que una vez dejaron a su familia sin hogar.
Cuando Liesl McGrath se acerca al multimillonario para sobornarlo con información destinada a arruinar a su exmarido, Isaias Machado está ansioso por tomar todo lo que los McGrath valoran, incluyendo a Liesl.
Una historia de amor, venganza y sanación necesita comenzar en algún lugar, y el dolor de Liesl es el catalizador para la montaña rusa más salvaje de su vida. Que comience el soborno.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
El regreso de la princesa de la mafia
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
De Substituta a Reina
Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.
Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.
Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?
De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
El Remedio de Medianoche del CEO
Mi nombre es Aria Harper, y acabo de atrapar a mi prometido Ethan acostándose con mi hermanastra Scarlett en nuestra cama. Mientras mi mundo se desmoronaba, ellos planeaban robarme todo—mi herencia, el legado de mi madre, incluso la empresa que debería ser mía.
Pero no soy la chica ingenua que creen que soy.
Entra Devon Kane—once años mayor, peligrosamente poderoso, y exactamente el arma que necesito. Un mes. Un trato secreto. Usar su influencia para salvar mi empresa mientras descubro la verdad sobre la "muerte" de mi madre Elizabeth y la fortuna que me robaron.
El plan era simple: fingir mi compromiso, seducir información de mis enemigos, y salir limpia.
Lo que no esperaba? Este multimillonario insomne que solo puede dormir cuando estoy en sus brazos. Lo que él no esperaba? Que su arreglo conveniente se convertiría en su obsesión.
A la luz del día, es un maestro de la indiferencia—su mirada deslizándose más allá de mí como si no existiera. Pero cuando cae la noche, está levantando mi vestido de encaje, sus manos reclamando mis pechos a través del material transparente, su boca encontrando el pequeño lunar en mi clavícula.
—Eso es—susurra contra mi piel, con la voz tensa y ronca—. Dios, te sientes increíble.
Ahora las líneas están borrosas, las apuestas son más altas, y todos los que me traicionaron están a punto de aprender lo que sucede cuando subestiman a Aria Harper.
La venganza nunca se sintió tan bien.












