Capítulo 31 31

Emily estaba sentada en el borde de la cama, la bata de seda abierta sobre sus muslos, aplicándose la crema hidratante con movimientos lentos. El frasco era caro, una marca suiza que usaba desde hacía años: olor a almendra y vainilla, textura rica que se absorbía rápido en la piel. Se untaba los bra...

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