Capítulo 125 Capítulo 125: La última semilla del tiempo

Damián me abrazó por la espalda, apoyando su barbilla en mi hombro mientras veíamos a los niños correr libres por los jardines recién restaurados.

—¿Sientes eso, Carmen? —me susurró al oído.

—¿El qué, mi amor? —pregunté sonriendo.

—La tranquilidad de saber que mañana será un día común y corri...

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