
Esposa por venganza
eleymalu4 · En curso · 47.4k Palabras
Introducción
Carmen pensó que lo de su jefe y ella era amor real, pero solo fue el pasatiempo de un hombre a punto de consolidar un matrimonio por conveniencia. Con el corazón roto y la noticia de un embarazo imprevisto en las manos, Carmen decidió que no sufriría en silencio.
Cuando su plan inicial de arruinar el compromiso se ve interrumpido, toma la decisión más riesgosa de su vida: aceptar casarse con el tío de su ex.
Entrar a esa familia como la esposa del hombre más maduro y respetado de la dinastía no solo pondrá de cabeza la vida de su antiguo amante, sino que obligará a Carmen a jugar un juego peligroso donde las fronteras entre el odio, la ambición y los verdaderos sentimientos comenzarán a borrarse.
Capítulo 1
Había aprendido a contar el tiempo en suspiros y robos de minutos. Cuarenta y cinco minutos en su oficina con la puerta con cerrojo. Veinte minutos en el estacionamiento subterráneo dentro de su camioneta con los vidrios polarizados. Cinco minutos en el pasillo de servicio, donde nadie miraba.
Así habían sido mis últimos ocho meses: un amor a retazos, escondido entre los archivadores y las sombras de la empresa Silva & Asociados.
Pero esa mañana, mientras el marcador de la prueba de embarazo de la farmacia mostraba dos líneas rosadas perfectamente definidas, no sentí miedo.
Sentí una ola de calidez recorrer mi pecho. Ya no seríamos un secreto. Esto lo cambiaba todo. Un hijo no era algo que se pudiera esconder en un cajón.
Guardé la pequeña varilla de plástico en el bolsillo de mi saco, me miré al espejo del baño de la oficina, me arreglé el labial y respiré hondo.
—Tranquila, Carmen —me dije en un susurro, acariciando mi vientre aún plano—. Es hoy.
Salí al pasillo del piso ejecutivo. El aroma a café recién molido y el murmullo de los teclados eran el ruido de fondo habitual. Caminé hacia la oficina principal, esa puerta de caoba pesada con la placa dorada que leía: Julián Silva - Director General.
Casi nunca entraba sin llamar, pero hoy era diferente. Hoy no era la secretaria ejecutiva entregando el informe del tercer trimestre; era la mujer que llevaba a su hijo.
Giré la manija despacio y empujé la puerta.
Julián estaba de espaldas, mirando por el ventanál que daba a la ciudad. Llevaba el saco del traje desabotonado y el teléfono pegado a la oreja. Su voz, esa voz suave y rasposa que me había jurado amor un millar de noches, resonaba en el amplio espacio.
—Te lo juro, mi amor, los manteles serán de seda marfil como quieres —decía, dejando escapar una risita baja—. Si tu madre prefiere las orquídeas blancas para los centros de mesa, que así sea. No voy a discutir por eso.
Me congelé a mitad del paso. El aire se me escapó de los pulmones de un solo golpe.
—Sí, la cita con el diseñador del vestido es a las cuatro —continuó él, jugando con el bolígrafo de plata en su escritorio—. Te veo ahí, Valeria. Te amo.
Julián colgó, soltó un suspiro de satisfacción y se giró. Al verme parada a unos pasos de la entrada, su rostro pasó de la relajación al fastidio absoluto en una fracción de segundo.
—Carmen, ¿cuántas veces te he dicho que toques antes de entrar? —dijo, acomodándose la corbata y caminando hacia su escritorio—. Si alguien te ve entrar así, va a empezar a murmurar. Ya sabes cómo es la gente de este piso.
No pude responder. Sentía la garganta seca, como si hubiera tragado arena.
—¿Qué pasa? Te ves pálida —agregó, revisando unos papeles sin mirarme a los ojos—. Necesito que me revises la agenda de la próxima semana. Tengo que despejar tres días para la prueba del traje de novio y la cena de ensayo.
—¿Cena... de ensayo? —mi voz salió tan débil que apenas pareció mía.
Julián se detuvo. Levantó la vista y suspiró con pesadez, pasándose una mano por el cabello.
—No empieces, Carmen. Ya hablábamos de esto.
—¿De qué hablábamos, Julián? —dar un paso adelante me costó un esfuerzo sobrehumano—. Me dijiste que lo tuyo con Valeria era solo un compromiso de negocios de tu familia. Me dijiste que estabas buscando el momento adecuado para cancelarlo. ¡Me dijiste que me amabas a mí!
—Y te quiero, Carmen, pero tienes que ser realista —dijo, bajando la voz y acercándose a mí con ese tono manipulador que tanto conocía—. Las cosas en la familia Silva no son tan simples. Mi posición en la empresa depende de esta alianza. La boda con Valeria se va a hacer.
—¿Se va a hacer? —un risa amarga y ahogada se me escapó del pecho—. ¿Y yo qué soy, Julián? ¿Qué fui todos estos meses? ¿Tu pasatiempo de oficina mientras llegaba el día de vestirte de etiqueta?
—¡Claro que no! —exclamó, intentando tomarme de las manos, pero me aparté de un golpe—. Eres importante para mí. Pero esto es los negocios, es mi futuro. Si de verdad me quieres, entenderás que tenemos que mantener las cosas como están. Discretas.
—¿Discretas? —repetí, sintiendo las lágrimas agolparse en mis ojos, ardiendo por salir—. ¿Quieres que siga siendo tu amante de clóset mientras te casadas con otra?
—¡Baja la voz! —siseó, mirando hacia la puerta de cristal—. No hagas un drama. Eres una mujer inteligente, no te comportes como una niña caprichosa. Te doy un buen sueldo, te trato bien, te he dado libertades que ninguna otra asistente tiene...
—Estoy embarazada, Julián.
El silencio que siguió cayó como un yunque sobre la habitación.
El color desapareció por completo del rostro de Julián. Sus ojos se abrieron de par en par y dio un paso atrás, como si le hubiera mostrado una serpiente venenosa.
—¿Qué... qué dijiste? —balbuceó.
Metí la mano en el bolsillo, saqué la prueba de plástico y la tiré sobre su escritorio de caoba. Cayó con un chasquido seco.
—Estoy esperando un hijo tuyo —dije, tratando de mantener la voz firme a pesar de que el mundo se me desmoronaba por dentro.
Julián miró el objeto como si fuera una bomba de tiempo. No lo tocó. Se pasó ambas manos por la cara, soltando una maldición entre dientes.
—No, no, no... Esto no puede ser. Carmen, dime que es una broma.
—¿Parezco estar bromeando? —le pregunté, con el corazón latiéndome desbocado en los oídos—. Fui al médico ayer. Tengo dos meses, Julián. Es tuyo.
—¡Claro que es mío, pero el momento es pésimo! —estalló él, caminó de un lado a otro de la oficina como un animal enjaulado—. ¿Tienes idea de lo que esto significa? La boda es en un mes. La familia de Valeria está invirtiendo millones en el nuevo proyecto de la empresa. Si esto sale a la luz, mi tío me quita la dirección antes de que termine el día.
Me quedé mirándolo, incrédula.
Busqué en sus ojos atisbos del hombre del que me había enamorado, del tipo que me besaba al anochecer y me decía que yo era su refugio. No había nada.
Solo un hombre aterrorizado por perder su dinero y su estatus.
—Ni una sola palabra sobre el bebé —dijo, de pronto, deteniéndose frente a mí—. No me preguntaste si estaba bien. No dijiste nada sobre nosotros. Solo te importa tu puesto y tu boda.
—Carmen, sé razonable —dijo, bajando el tono, intentando usar de nuevo esa dulzura falsa que ahora me daba náuseas—. No podemos tener este bebé. No ahora.
Sentí como si me hubieran propinado un golpe en el estómago.
—¿Qué estás diciendo?
—Te voy a dar el contacto de una clínica privada en el extranjero —dijo, apresurado, sacando su billetera—. Pide un mes de vacaciones. Yo me encargo de todos los gastos. Te daré un bono, una compensación generosa para que te compres un departamento, lo que quieras. Pero este embarazo no puede continuar.
Últimos capítulos
#42 Capítulo 42 Capítulo 42: El pacto del abismo
Última actualización: 9/2/2026#41 Capítulo 41 Capítulo 41: La oferta del abismo
Última actualización: 9/1/2026#40 Capítulo 40 Capítulo 40: La grieta en la tierra
Última actualización: 9/1/2026#39 Capítulo 39 Capítulo 39: El peso de la luz
Última actualización: 9/1/2026#38 Capítulo 38 Capítulo 38: La red del traidor
Última actualización: 9/1/2026#37 Capítulo 37 Capítulo 37: La sombra en el espejo
Última actualización: 9/1/2026#36 Capítulo 36 Capítulo 36: El peso de un nuevo amanecer
Última actualización: 9/1/2026#35 Capítulo 35 Capítulo 35: El eco de la cuna
Última actualización: 9/1/2026#34 Capítulo 34 Capítulo 34: El rastro en la niebla
Última actualización: 9/1/2026#33 Capítulo 33 Capítulo 33: El peso de las cenizas
Última actualización: 9/1/2026
Te podría gustar 😍
Alpha at the Door (versión editada)
—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.
La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.
Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.
Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.
—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.
Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.
No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.
—Si te comportas, te dejaré ir.
Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.
Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.
Lectura madura 18+
Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos
Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.
Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.
Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.
Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.
Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.
¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
La Última Cláusula del Multimillonario
Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.
Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.
Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.
Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
La Novia Sustituta
Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.
Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Pecado Adoptivo
Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.
Es todo lo que siempre he querido...
Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.
Mi “hermano” me odia.
No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.
Hasta que lo veo con una chica.
Y entonces ya no se ve como mi hermano.
Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.
Esto está mal.
No debería mirarlo de esta manera.
Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.
Es mi hermano.
¿O no?
Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.
Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.
Pero nunca es suficiente.
Necesito más.
LA OBSESIÓN DE ALEXANDER
Me tambaleé hacia atrás, pero Alexander Dimitri me agarró, su gran mano apretando posesivamente mi garganta. Empujó a mi padre contra la pared.
—Ella es mía —gruñó Alexander—. Soy el único que puede abrirle las piernas.
Me arrastró hasta su coche, arrojándome al asiento trasero. Se subió encima de mí, su pesado cuerpo inmovilizándome.
—Tu padre te vendió para ser una puta, Alina —susurró, mordisqueando mi lóbulo—. Pero ahora eres mi puta.
Frotó su erección contra mi clítoris a través de mi delgado vestido.
—Y te voy a usar cada noche hasta que tu deuda esté pagada —su mano rasgó mis bragas a un lado—. Empezando ahora mismo.
En un mundo de crímenes de alto riesgo, traiciones y alianzas peligrosas, Alina Santini se encuentra atrapada entre la lealtad a su padre y la ira del hombre más despiadado que ha conocido—Alexander Dimitri. Su padre, Arthur, es un jugador con una tendencia a hacer enemigos y una deuda tan grande que podría costarles todo. Cuando Alexander irrumpe en la vida de Alina, con un arma en mano y venganza en sus fríos ojos grises, le da un ultimátum escalofriante: devolver el dinero robado, o tomará lo que Arthur más aprecia.
Pero Alexander no es solo un hombre que cobra deudas—es un depredador que se alimenta de poder y control, y Alina acaba de entrar en su mira. Creyendo que Alina es valiosa para su padre, la toma como pago, pensando que es una ficha de negociación para saldar la deuda.
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA
Venganza de la Luna Abandonada
—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.
—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.
—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…
Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.
Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.
Cuando Ethan intentó recuperarla:
—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.
Bella sonrió con burla.
—El padre del niño no eres tú.
La Reina Lunar
Cole, su pareja destinada, permanece a su lado mientras ella regresa a una manada que le falló. Lyric no busca caos ni crueldad; busca justicia. Cada herida que le infligieron tendrá respuesta. Cada traición se pagará.
A medida que los enemigos caen y el destino se revela, Lyric se alza como Reina Lunar, decidida a proteger a los inocentes y castigar a los culpables. Esta no es una historia de oscuridad devorando a una chica; es la historia de una mujer recuperando su poder.
Un romance de hombres lobo crudo y emotivo, lleno de venganza, destino y un amor inquebrantable.
Notas de Colisión
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.












