Capítulo 32 La resaca de la adrenalina

El humo blanco de la granada aún se veía en el pasillo del sótano cuando Gabriel y Fabiola cruzaron la puerta de servicio que daba al callejón. Cuando salieron y lograron sentir el aire fresco de la noche no pudieron evitar dar un profundo suspiro, ese encierro los tenía sofocados.

Caminaron a paso...

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