Capítulo 42 El refugio

La camioneta frenó con brusquedad junto a un muelle secundario, apartado de las grúas y de los reflectores de carga. El lugar olía a salitre y humedad, seguía siendo horrible.

—Aquí nadie nos va a buscar a esta hora —dijo el conductor, apagando el motor por completo—. Los guardias de este sector ni...

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