Capítulo 141 ¿Me lo permites?

Bea

Estaba de rodillas frente a este idiota perfectamente arrugado, limpiando sus lágrimas y dándome cuenta de que, a pesar de lo tonta que también fui, lo había extrañado. Lo había extrañado hasta que me dolió cada hueso del cuerpo durante estos meses de huida, porque seamos sinceras: uno no se des...

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