Capítulo 87 La vida sigue

Bea

El sonido de las olas golpeando suavemente contra los acantilados de la Costa Azul era el único compás que conocía el tiempo en esa casona de piedra milenaria. Sentada junto al amplio ventanal que se abría hacia el Mediterráneo, el mundo exterior parecía disolverse, reducido al refugio seguro q...

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