Capítulo 6 Capítulo 6: Bajo la lupa.
Acababa de ser sincera y, por primera vez en su vida, estaba segura de algo: no habría manera de que pudiera salir de este problema sin consecuencias.
Brooke abrió los ojos después del largo silencio que siguió a su respuesta; ni siquiera se había dado cuenta de cuándo los había cerrado. Tanto la enfermera como los dos hermanos de apellido Collins la miraban como si estuvieran ante la presencia de un fantasma.
No los podía culpar; imaginaba que debía ser muy chocante su parecido con Lilly, especialmente si ella nunca les había mencionado la existencia de su hermana gemela.
Damon se acercó a Brooke observándola con mucha atención, lo suficiente para hacerla sentir incómoda. Sin preguntarle antes, la sujetó con firmeza por el rostro, girándolo de un lado a otro con brusquedad.
Instintivamente, ella le apartó las manos con fastidio, sin paciencia para soportar su extraño comportamiento. Damon arrugó los ojos ante su arrebato, notablemente ofendido por cómo ella lo acababa de alejar.
—Lilly, no puedo revisar tu estado si no me permites acercarme a ti —exhaló el hombre de cabello oscuro con cansancio, para inmediatamente volver a romper el espacio que los separaba.
Esta vez, Brooke no hizo nada para impedirlo. «¿Por qué él aún me sigue llamando Lilly? ¿Aún no me han descubierto?».
—No entiendo, Damon, ¿qué significa todo esto? ¿Por qué Lili dice no saber quiénes somos? —el otro hermano se asomó por encima del hombro de Damon, mientras este ahora revisaba sus ojos con una pequeña linterna.
—Teodoro, no puedo hacer mi trabajo contigo colgado encima —regañó a su hermano. Ignorando sus preguntas, se acercó a tomar el informe de la paciente que estaba a los pies de la cama, leyéndolo concentrado.
Su atención pasó ahora hacia la enfermera.
—Toda la información de la paciente está escrita aquí —la enfermera asintió—. ¿Está segura de que al médico que la atendió no se le pasó nada?
—Sí, doctor Collins, el médico se aseguró de revisarla como es debido.
Damon no parecía convencido ante esto.
—Aquí solo se mencionan algunos golpes y una fractura en el brazo derecho, pero no dicen nada acerca de su cabeza —Damon tiró con desdén la tabla con el informe sobre la cama, viéndose bastante inconforme—. Si la señorita Jones aquí presente fue atendida como corresponde, según acaba de decir, entonces explíqueme por qué en este informe no se menciona nada acerca de estos nuevos síntomas que está presentando ahora.
—Porque hasta hace unas pocas horas, la señorita Lilly Jones seguía aún inconsciente —mencionó el hombre mayor de bata blanca que acababa de aparecer; era el médico que había atendido a «Lilly» unas horas antes—. Me encantaría decir que es un placer verlo, doctor Collins, si no fuera porque vino a mi territorio en urgencias solo para poner en duda la ética de mi trabajo.
Dijo el doctor mayor, exaltado y hablando lo suficientemente alto para que otras enfermeras y algunos pacientes voltearan hacia donde estaban ellos.
—Doctor Abraham, en ningún momento quise dar a entender que pusiera en duda su ética laboral; solamente señalo mi preocupación por la paciente. El hecho de que ella no parezca recordar a personas de su vida diaria debería llamarle la atención de manera preocupante. Por eso, sigo sin entender por qué en ninguna parte de este informe se mencionan otros exámenes, aparte de los básicos, como una tomografía, considerando la naturaleza del accidente en el que ella estuvo envuelta.
—Si hubiera aparecido unos minutos antes, no estaríamos teniendo esta conversación. Venía a revisar el estado de mi paciente y a hacer exactamente ese último estudio; de seguro encontrará una explicación a su escasa memoria después de ello. Pero le agradecería que no siguiera interfiriendo en mi trabajo y poniendo en duda mi profesionalismo ante nuestros demás colegas y pacientes.
A Brooke le pareció curiosa esa extraña charla entre ambos médicos. ¿Por qué el hombre mayor simplemente no mantuvo un tono de voz moderado? Si no hubiera exaltado tanto sus palabras, ninguna de las demás personas presentes hubiese prestado atención a su conversación. Por el contrario, con sus palabras parecía que quería que todos lo vieran corregir al médico más joven, el doctor Collins.
Aunque esto parecía evidente para ella, al parecer los demás no lo veían así. En alguna otra oportunidad, cuando veía que un compañero con años trabajando en el club molestaba a otro más nuevo, no dudaba en intervenir; pero, dado que no quería actuar fuera de lo normal, o como creía que su hermana actuaría, prefería mantenerse callada, siendo simplemente una testigo por el momento, mientras esperaba a ver cómo terminaba de desarrollarse la escena.
Y antes de siquiera protestar, ya estaba dentro de la máquina. Mientras le hacían la tomografía, se preguntó si estaría mal desear que algo saliera mal en sus resultados.
Por supuesto que lo estaría, nadie en su sano juicio quisiera eso. Brooke estaba segura de que todo iba a salir bien; así que, luego de eso ella no tendría ninguna excusa que justificara su supuesta falta de memoria.
