Capítulo 7 Capítulo 7: Sentimientos sin memoria.

Brooke ahora estaba entre los dos doctores; cada uno revisando atentamente el resultado de su tomografía. Ella sabía que todo iba bien, para su desgracia, así que simplemente le quedaba esperar a que se dieran cuenta de que estuvo mintiendo. Luego de ahí, solo un par de preguntas más y sabrían que ella era Brooke, no Lilly.

—No puede ser —exclamó Damon bastante confundido.

—¿Qué sucede? ¿Hay algo mal en los exámenes de Lilly? —preguntó Teodoro Collins, como ya sabía que se llamaba el otro hermano.

Brooke casi sentía lástima por él; se notaba que se preocupaba mucho por su hermana y eso no ayudaba a que ella se sintiera mejor consigo misma.

—Estos exámenes están perfectos. No hay nada malo, ninguna anomalía, ni bulto, ni sombra borrosa que justifique su estado actual.

El doctor Abraham sonrió orgulloso y se acercó a Damon, quitándole las imágenes de entre las manos y casi pavoneándose mientras lo hacía.

—Doctor Collins, me extraña que un médico tan preparado como usted no se dé cuenta de lo evidente.

Brooke tragó grueso, lista para lo que venía.

—No toda pérdida de memoria se debe a un traumatismo físico; muchas veces es simplemente psicológico. Está claro que para la señorita Jones fue muy traumático; casi pierde la vida en aquella caída, en especial cuando se enteró de que la otra paciente no sobrevivió.

—¿La otra paciente? —preguntaron casi a la vez los dos hermanos Collins.

—Sí, tal parece que había otra mujer en el restaurante que intentó evitar que la señorita Lilly se desplomara desde el balcón, pero fue arrastrada por el peso y ambas terminaron cayendo. Lamentablemente, aquella otra mujer no sobrevivió.

—Eso es terrible —dijo Teodoro.

—Lo es, y no es de extrañar que esto le trajera consecuencias psicológicas a la paciente; por eso mismo, recomiendo que se dé un seguimiento psiquiátrico después de que se le dé el alta —informó el doctor Abraham.

—Sí, creo que eso sería lo mejor. Estaremos atentos a que ella no falte a ninguna de las sesiones con el psiquiatra —dijo Damon sereno, para luego voltear a ver a su hermano—. Teodoro, creo que lo mejor por ahora es que la dejemos descansar y preparemos las cosas en la mansión para que pueda ser recibida como corresponde cuando salga del hospital.

¿Una mansión? ¿Su hermana estaba viviendo en una mansión? Y si se supone que no son parientes ni nada por el estilo, ¿qué tipo de relación tenía ella con estos hermanos? Por lo menos, si seguía fingiendo haber perdido la memoria, podría aprovechar la oportunidad; ahora a nadie le extrañaría que ella no supiera cosas básicas de su supuesta vida prestada.

De repente, volvió a aparecer Teodoro. Resultaba raro, pues Brooke creía que la iban a dejar sola, pero parecía que él solamente había fingido estar de acuerdo con su hermano sobre marcharse.

—Lilly, ¿cómo te sientes? Sé que todo todavía sigue siendo confuso para ti. Mi nombre es Teodoro Collins, nos conocemos desde hace unos años y, si tienes alguna duda sobre tu vida o sobre nosotros, no dudes en preguntarme.

Este hombre era más amable de lo que imaginó; tal vez sería una buena fuente de información para cuando tuviera dudas respecto a la vida de su hermana.

—Gracias, Teodoro, lo tomaré en cuenta —trató de hablar ella con el mismo tono suave con el que normalmente hablaba su hermana.

—Es bueno saberlo. Por cierto, Lilly, había algo que te quería preguntar, pero con todo este alboroto de la pérdida de memoria y la disputa entre doctores no tuve la oportunidad de hacerlo.

Brooke se quedó callada; era mejor dejarlo hablar. Debía ser cuidadosa y no actuar tan impulsiva como normalmente lo hacía por naturaleza.

—¿Por qué, cuando nos vimos hoy y te pedí que no te alejaras de mi lado, dijiste que siempre estarías junto a mí si no recordabas quién era?

Eso fue como un balde de agua fría para ella. Era cierto, ella dijo eso. No tendría sentido que aceptara algo así si, supuestamente, este hombre le era un desconocido debido a su falta de memoria.

Trató de pensar en alguna buena excusa, algo que fuera creíble. Dios, qué difícil sería su vida a partir de ahora mientras estuviera rodeada de estos hermanos.

—Si te soy sincera, no sé por qué lo dije. Debe ser que algo dentro de mí me hizo saber que contigo podría estar segura, aunque no supiera quién eras.

Casi quería burlarse de sí misma; eso parecía una línea de alguna telenovela barata de las que ella solía mofarse. Pero lo importante aquí no era qué tan cursi o tonta fuera su mentira, sino si resultaba lo suficientemente convincente.

—No puedo creerlo... —definitivamente ya estaba perdida; hasta aquí llegaba todo— aun sin recuerdos, parece que tus sentimientos siguen sin haber cambiado —expresó Teodoro con una gran ilusión en su voz.

—Teodoro, hablando de eso... ¿qué tipo de relación tenemos tú y yo?

—Sí, Teodoro, a mí también me gustaría saber qué tipo de relación hay entre tú y Lilly —interrumpió Damon, apareciendo de nuevo antes de que su hermano siquiera pudiera seguir hablando.

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