Capítulo 23 El eco de las sombras

La oscuridad no era vacía. Tenía garras, tenía aliento y olía a la humedad de la celda de castigo mezclada con el perfume costoso de Andrés. En mi sueño, corría por un pasillo infinito donde las paredes se cerraban sobre mí. Escuchaba el eco de unos pasos pesados, el sonido de unos zapatos de cuero ...

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