Capítulo 28 El púlpito y la hoguera

El regreso a San Calixto fue como descender de nuevo a las profundidades de una cueva después de haber tocado el sol. El aire del convento, cargado de incienso y de ese olor rancio a piedra vieja y culpa, me recibió con una pesadez que me dificultaba respirar. Sin embargo, algo había cambiado en ...

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