Capítulo 38 La Verdad del Tacto

El silencio de la biblioteca esa noche era distinto. No era la calma sosegada de la sabiduría contenida en los libros, sino una pesadez densa, cargada de los fantasmas del día. Yo sentía cada músculo de mi espalda como una cuerda de violín a punto de romperse. La lectura del testamento, el rostro...

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