Capítulo 26 ¡LA AMO!

MARCO

Todo estaba saliendo mal. Tenía el corazón revuelto y la cabeza al borde de estallar. Helena, con esa voz siempre serena, me dijo:

—Señor Galindo, el carro ya está estacionado en su cochera.

—¿Y Nora? —le pregunté al instante.

—Sigue sin dar señales. No la localizamos.

—¡Entonces haz que ...

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