NovelaGO
La ardiente oficina del CEO

La ardiente oficina del CEO

Mainor Santana · Completado · 101.6k Palabras

261
Tendencia
1.8k
Vistas
102
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Nora no está buscando amor. Está buscando algo que la haga temblar. Algo que le borre el pasado y le reconfigure el cuerpo. Una noche de tragos, miradas sucias y cero promesas basta para que lo encuentre: un desconocido sin nombre con una p0lla de veintidós centímetros y una lengua que no perdona.
Lo que empieza como una mamada de película se convierte en un maratón de gemidos, lengüetazos, espasmos y corridas sin censura. Nora no quiere romance, quiere que la destruyan. Y este hombre sabe exactamente cómo hacerlo. Le come el c0ño como si le debiera la vida y se la coge como si fuera suya.
Pero lo que parecía una aventura anónima de una sola noche empieza a enredarse más de la cuenta. Porque ese cuerpo que la hizo desmayarse de placer… aparece después en el peor lugar: su nuevo trabajo.
Y ahora Nora va a tener que disimular que no conoce cada centímetro de su jefe. Aunque lo único que quiere es volver a tragárselo entero.

Capítulo 1

NORA

Me aseguré de que el desconocido que tenía al lado estuviera bien deslechado antes de levantarme despacito de la cama. Miré la hora en el celular: tres a.m. Caminé de puntitas hasta el baño para no despertarlo.

—Nora, eres una pervertida… —me dije frente al espejo, todavía agitada. Me pasé los dedos por los labios, rojos e hinchados de tanto beso. Ese cabrón sabía lo que hacía.

Me arreglé la tanga y salí, rogando que siguiera roncando.

—No puede ser… —susurré tapándome la boca cuando vi lo que tenía en frente.

—Te sacó un susto, ¿verdad? —me dijo con una sonrisa de cabrón. —Siempre lo hace. Yo lo llamo EL DESTRUCTOR. Ya lo conoces, pero no te lo había presentado bien—, dijo mientras sobaba esa v3rga enorme de veintidós centímetros.

Me quedé mirando fijo, incrédula, y bajé la vista entre mis piernas tratando de entender cómo carajos algo así había entrado en mí.

—Seguro es la primera vez que ves algo tan enorme—, agregó, con la misma sonrisa.

—Claro que no—, le contesté cerrando fuerte los muslos, tratando de disimular lo mojada que estaba.

—Nah, nena, se te nota lo mala para mentir —me dijo.

Y sí, yo siempre fui buena mintiendo, pero ¿quién podía disimular con semejante monumento enfrente?

—Ya deja de hacerte la tonta ahí en la puerta. Ven para la cama… si es que terminaste de mirarme—, me trajo de vuelta a la realidad.

La primera ronda había sido tan rápida que apenas alcanzamos a desnudarnos, y tan intensa que sabía que me la iba a repetir mentalmente toda la vida.

Me acerqué despacio para no perder el equilibrio y me arrodillé junto a él, dispuesta a aprovechar hasta la última gota de esa oportunidad.

No sé ni cómo, pero abrí la boca y pregunté:

—¿Puedo tocarlo?

—Claro, bebé—, me lo puso en la mano.

—Apuesto a que nunca habías agarrado algo así—, me tanteó.

No respondí. Mejor me dediqué a envolverlo con la mano desde la base hasta la punta, suave, varias veces, hasta que bajé la cabeza y le di un lengüetazo en la corona.

—Pvt4 madre… —gimió sorprendido, y eso me prendió más. Abrí la boca lo más que pude y me lo fui tragando mientras lo m4sturb4ba con la mano.

Me estaba cumpliendo una de mis fantasías y no pensaba desperdiciar ni un segundo.

Cuando empezó a empujarme más hondo, casi ahogándome, sentí cómo el líquido preseminal me chorreaba por la garganta. Me sostuvo la cabeza con ambas manos y me la clavó toda.

—Eso, mami… así… trágatela… ¿te gusta?…—, jadeaba.

Se movía cada vez más rápido hasta que sentí cómo me disparaba todo adentro, caliente, directo a la garganta.

Me soltó de golpe, buscando aire como si se estuviera muriendo, y yo aproveché para lamerle y tragar lo que quedaba brillando en su v3rga.

Hice todo un show tragándomelo, y lo miré orgullosa. Su cara decía todo: estaba encantado.

—Joder, eres una locura—, me dijo.

Ni le respondí; mis ojos seguían fijos en su p0lla. Él lo notó al instante.

—Pícara… lo quieres otra vez, ¿no? Tranquila, será tuyo en unos minutos—, dijo empujándome de espaldas sobre la cama.

—Pero primero tengo que ocuparme de otra cosa —, añadió.

Sentí su aliento caliente rozarme entre las piernas apenas dejó de hablar, y no tuve dudas de lo que se venía cuando me levantó las piernas para hacerse espacio. Se acomodó boca abajo y me colocó justo como quería antes de hundir su boca en mi c0ño.

Mis ojos se pusieron en blanco en cuando empezó a succionar mi clít0ris. Metió las manos bajo mi bra y fue directo a mi teta derecha, pellizcando el pezón mientras su lengua se adentraba en mi rajita empapada. No podía ni controlar los gemidos; estaba en un viaje delicioso.

—Esto está delicioso—, pensé, y con mi mano izquierda lo empujé más contra mí, como si quisiera que se perdiera ahí.

Se detuvo un momento solo para lamerme suave la cara interna de los muslos, dejando besos de un lado al otro, con su aliento tibio haciéndome temblar, justo encima de mi c0ño brillante y hambriento que lo esperaba.

Regresó y se dedicó a besarme toda la vulva como si fuera un manjar, hasta que ya no pude contener el gemido que se me escapó. Después empezó a jugar con su lengua, separándome los labios, recorriéndome de arriba abajo, de lado a lado, en círculos, hasta dejarme hecha polvo. Me retorcí y apreté sus cabellos con las rodillas, empujando mi v4gina contra su cara. Mis gemidos se volvieron más intensos, sabía que ya estaba a segundos de explotar.

Lo agarré del pelo y supongo que entendió la señal porque aceleró con la lengua, penetrándome y devorándome sin descanso. Tiré más fuerte de su pelo y me moví contra su boca, hasta que me corrí con un grito ahogado, arqueando la espalda y tensando todo el cuerpo, para luego caer rendida.

Cuando recuperé el aire, solté mis piernas y lo miré. Él estaba ahí, mirándome.

—Gracias… —le dije, casi jadeando.

—No hay de qué, mi amor. Ese orgasmo valió la pena. —, dijo, acariciándose la v3rga dura como piedra, como si recién se hubiera despertado.

—Pues yo digo que volvamos a repetir —, le respondí jugando.

—Ya veremos, chiquita.

Me quité la tanga y lo dejé acercarse hasta quedar cara a cara conmigo. Me besó suave los labios, probándome.

—¿Qué tal? —preguntó.

—¿Te refieres a la m4mada? —quise aclarar.

Él negó con la cabeza.

—Estuvo…

No me dejó terminar.

—¡J0der!— masculló antes de meterme la lengua hasta el fondo de la boca y manosearme las tetas con ambas manos.

Arqueé la espalda y con mis manos lo bajé hasta mis caderas, que ya se movían solas buscando más roce. Pero él se frenó de golpe, riéndose.

—Tranquila. Todo a su tiempo. Primero hay que revisar estas manzanas—, dijo mientras jugaba con mis pechos que rebotaban con cada apretón.

—Los tienes durísimos—, murmuró antes de lamerme un pezón y luego el otro, uno a uno.

Gemí cerrando los ojos, saboreando cada corriente de placer que me recorría. Cuando acabó con mis tetas, subió a morderme la oreja y ahí ya no pude más.

—¡Ahora!— grité, temblando. —¡Lo quiero ya!

—Alguien anda desesperadita —, rió, colocando la punta gruesa en mi entrada.

Me torturó unos segundos, mirándome fijo a los ojos mientras empezaba a empujar esos veintidos centímetros adentro de mi c0ño ardiendo y estrecho.

Gemí contra su oído, sintiendo esa fricción brutal que me hacía perder la razón.

—Dime… tu… nombre… necesito algo… para llamarte—, le pedí entre jadeos, mientras me embestía más duro.

—Mejor no. No saber mi nombre lo hace más excitante—, respondió mientras aumentaba el ritmo y me f0llaba con fuerza.

Abrí más las piernas, entregándome completamente.

Se apartó un poco de mí, me jaló de la cintura y acomodó mi trasero hacia él. Puso mis piernas sobre sus hombros y se quedó mirando fijo mi c0ño antes de empezar a sobarme el clít0ris con su mano. Al principio lo hacía lento, despacio, como jugando con mi desesperación. Yo ya no aguantaba, necesitaba esa v3rga dentro de mí otra vez, y cada segundo que pasaba me volvía más ansiosa.

Frotó mi clít0ris hasta empaparse de mis jugos, y luego, viéndome directo a los ojos, se los llevó a la boca y se los chupó. Después, despacio, fue empujando su p0lla contra mi entrada.

Cuando sentí el glande presionando, ya iba a gritarle que me la metiera de una, pero se detuvo en seco. Moví las caderas buscando que entrara, rogando más, pero el cabrón no se movía.

Se quedó quieto unos segundos que parecieron eternos y después se retiró otra vez. Luego volvió a entrar lento, metiéndome casi media v3rga, unos diez centímetros, y se frenó de nuevo.

Yo intenté arquearme, buscándolo, pero me agarró firme de las caderas, evitando que lo apurara.

—Relájate… te voy a dar todo, pero déjame disfrutar de cómo te lleno—, me dijo antes de salirse otra vez.

Cuando volvió a empujarla, lo hizo despacio, metiéndomela casi entera. Estaba a punto de tragarlo completo cuando volvió a detenerse. Me clavó la mirada, se mordió el labio inferior… y de repente se salió para luego embestirme con todo.

—¡SI!— grité apretando las sábanas mientras sentía cómo me abría de golpe. Levanté las caderas instintivamente para recibirlo más hondo, mientras él se movía rápido, entrando y saliendo como una máquina.

Casi no podía respirar con esa velocidad, pero el placer me quemaba por dentro y no quería que parara. Cerré los ojos, dejándome llevar, sintiendo su p0lla llenarme una y otra vez. Y de pronto me vi viniéndome, con un gemido gutural que ni parecía mío.

—Eso, mami… córrete para mí… eso… así… —me decía jadeando, sin bajar el ritmo.

Aceleró aún más hasta que no aguantó más y se vino dentro de mí, llenándome de su s3men caliente. Me apretó fuerte contra él mientras se corría, pegando su cuerpo al mío.

Se dejó caer sobre mí, los dos sudando, temblando, respirando como locos. Nos quedamos abrazados.

Luego me miró fijamente, sujetándome la cara.

—Eres la mujer mas deliciosa que he probado —, me dijo con voz ronca.

—Podría decir lo mismo—, respondí mintiendo un poco, porque la verdad es que no fue solo uno de los mejores… fue el mejor que había tenido en toda mi vida.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Tentación Italiana

Tentación Italiana

34k Vistas · Completado · Luz Torres
El ser humano tiene la tendencia de, entre más prohibido, más tentador y excitante se vuelve y Leandro Licciardi lo era.
Con su sola presencia erizaba cada parte de mi cuerpo, era un hombre imponente con una mirada que hacía desde mojar mis bragas, a hacerme temblar de puro miedo, todo de él emanaba peligro y sexo, mucho sexo.
Él era el pecado hecho persona y yo solo una simple mortal que cayó en tentación. Soy Nicole Davis y esta es mi historia.
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

37.3k Vistas · En curso · Catherine Thompson
Soy Viper. Una noche tuve una aventura de borrachos. O eso pensaba hasta que me entregaron los papeles del divorcio después de una reunión que salió mal y mi esposa era la cliente potencial. Esa reunión casi destruyó mi club porque fui un tonto. Tengo dos opciones: firmar los papeles y dejar que se vaya para siempre, pero también corrijo mis errores. O trabajar duro para corregir mis errores y hacer que mi esposa se enamore de mí. Elegí la opción dos. Pero hay alguien más que quiere a mi esposa para él. Arreglaré mi club y haré que mi esposa y este otro tío se mantengan alejados de mi camino. No voy a parar hasta conseguir lo que es mío.
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
Destinada al Alfa Que Me Mató

Destinada al Alfa Que Me Mató

31.9k Vistas · Completado · Sherry
—Violet Goldcrest —la voz de Daemon fue un trueno, vibrando a través del suelo empapado y metiéndoseme en los huesos—. Has fracasado como Luna.

Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.

—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.

Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.

Entonces desperté… tres años antes.

Esta vez, se acabó rogar por su amor.

—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.

Me mira con un desprecio helado.

—Yo. No. Suplico.

Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.

Pero entonces… las cosas se ponen raras.

El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.

La rechaza a ella.
Pecado Adoptivo

Pecado Adoptivo

447.5k Vistas · Completado · Lin Daniels
¡¡¡ADVERTENCIA. ESTO ES UN DRAMA UNIVERSITARIO, PERO TEN EN CUENTA QUE TODAS MIS HISTORIAS SON UN POCO OSCURAS Y LOS PERSONAJES A VECES SON CUESTIONABLES. SIGUE ADELANTE SI QUIERES ALGO SEXY, PERO TAMBIÉN DULCE!!!

Que me aceptaran en una de las universidades más prestigiosas del país es un sueño hecho realidad, sobre todo porque mi hermano adoptivo ya está allí y es la estrella revelación del fútbol americano.

Es todo lo que siempre he querido...

Hasta que todos mis sueños se hacen pedazos.

Mi “hermano” me odia.

No es el mismo chico que salió de nuestra casa camino a la grandeza. No quiere saber nada de mí y me trata peor que a su enemigo.

Hasta que lo veo con una chica.

Y entonces ya no se ve como mi hermano.

Se ve como el atractivo deportista por el que todas las chicas del campus se derriten.

Esto está mal.

No debería mirarlo de esta manera.

Y él no debería tocarme como si estuviera listo para devorarme.

Es mi hermano.

¿O no?

Las líneas se difuminan y los cimientos bajo mis pies se tambalean entre la lujuria y el pecado.

Se susurran secretos sobre piel febril, se comparten besos prohibidos en rincones oscuros.

Pero nunca es suficiente.

Necesito más.
La Noche Antes de Conocerlo

La Noche Antes de Conocerlo

731.7k Vistas · En curso · bjin09036
Dejar que un extraño me destruya en una habitación de hotel.

Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.

Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.


Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.

June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.

Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.

Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.

Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos

Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos

696.1k Vistas · Completado · Lily
En la fiesta de cumpleaños de mi padre bastardo, mi hermana Emily me drogó—y peor aún, planeaba que su novio me agrediera. Mientras la sustancia recorría mis venas, el deseo comenzó a abrumar mi mente racional. Pero en ese momento de vulnerabilidad, mi esposo por contrato me salvó. Me encontré ardiendo solo por él. Lo que comenzó como su intento de ayudarme a superar los efectos de la droga se convirtió en una noche de intimidad cruda y apasionada que rompió todas las barreras que habíamos construido cuidadosamente. En sus brazos, descubrí un hambre que nunca supe que existía, y él me reclamó con una intensidad posesiva que nos dejó a ambos sin aliento...

Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.

Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.

Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.

Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.

Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.

¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
La Trilogía de la Bruja Verde

La Trilogía de la Bruja Verde

17.8k Vistas · Completado · LynnBranchRomance💚
«Yo, Eris Oakenfire, te rechazo a Gideon Greenwood como mi amigo». Lo dije tan rápido como pude antes de perder la determinación. Un dolor agudo se apoderó de mi pecho mientras lo decía y me agarré la camisa con fuerza, aspirando un suspiro. Los ojos de Gideon se agrandaron y brillaron de ira. El hombre del asiento delantero en realidad jadeó horrorizado.
«Primero», dijo obstinadamente, «rechazo tu rechazo».
Lo miré fijamente.
«En segundo lugar, ¿acabas de decir Oakenfire? ¿Como la manada perdida de Ice Moon Oakenfire?»


EL ALFA Y LA DONCELLA es el libro #1 de la trilogía de La Bruja Verde. Eris ha pasado los últimos tres años escondida después de que su manada y sus padres fueran asesinados por un misterioso extraño de ojos amarillos y su horda de vampiros. El Alfa de la Manada Luna Dorada lleva seis años buscando a su pareja y está decidido a no dejar que ella lo rechace. Lo que no se da cuenta es que luchará contra algo más que el obstinado corazón de Eris. Hay una poderosa bestia que colecciona seres sobrenaturales raros y tiene sus ojos amarillos puestos en ella.

Los otros dos libros son EL SEGUNDO LIBRO: LA BETA Y EL ZORRO y EL TERCER LIBRO: EL LEÓN Y LA BRUJA.
Venganza de la Luna Abandonada

Venganza de la Luna Abandonada

218.3k Vistas · Completado · Sherry
—Qué considerado.

—Bella. —El tono de Ethan cambió, adquiriendo ese filo de advertencia que yo conocía demasiado bien—. Faye está vulnerable en este momento. Está aterrada de que la resientas, de que esto divida a la manada. Lo último que quiere es que este bebé se interponga entre nosotros.

—Entonces no debiste hacerlo. —Sostuve su mirada de frente, dejando que viera el hielo en la mía—. Vuelve con tu hijo.

—Por el amor de Dios. —Se pasó una mano por el cabello—. ¿Cuántas veces…? Fue inseminación artificial. Usaron mi esperma, sí, pero Faye y yo nunca…

Bella soltó un resoplido frío. Qué mentiras tan descaradas. Su compañero había tenido una aventura con la pareja de su hermano, y toda su familia ayudó a echarla sin nada, solo para abrirle paso a la amante y que ocupara el lugar que le correspondía. Pobre idiota… creía que ella era solo una hija adoptiva no deseada, fácil de desechar y controlar. Nunca supo que la genio informática que había estado buscando era su propia Luna.

Como se había manchado a sí mismo, Bella había terminado con él. Lo rechazó y recuperó lo que era suyo, ascendiendo hasta lo más alto con la ayuda de Victor, quien había estado secretamente enamorado de ella durante años.

Cuando Ethan intentó recuperarla:

—No quieres que nuestro hijo crezca sin padre.

Bella sonrió con burla.

—El padre del niño no eres tú.
Volver a Empezar

Volver a Empezar

3.8k Vistas · Completado · Claudia Cadenas
Cuando Nathan Grayson llega a la mansión Thompson, lo que parece una simple mudanza se convierte en el inicio de una historia marcada por silencios y vínculos que se estrechan sin que nadie lo note. A su vez Summer, su nueva compañera de hogar, vive rodeada de reglas y recuerdos que nadie se atreve a nombrar.

A medida que los días avanzan, entre pasillos olvidados y confesiones inesperadas, Nathan y Summer se ven envueltos en una red de verdades que muchos se han esforzado por mantener enterradas. Y mientras el amor florece en medio del misterio, ambos deberán decidir qué hacer con lo que descubren… y con lo que sienten.
Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos

Hijos de la Armada: Intimidada por Hermanastros Cuatrillizos

20.8k Vistas · Completado · Lino Genge
—¡Eres débil y fea!
—Deja de actuar como si fueras una de nosotros. ¡Me das asco!

***En la escuela secundaria, Tabitha era gorda y el blanco constante de las crueles bromas y el acoso de los hermanos cuatrillizos. Eran su pesadilla viviente. Tras abandonar sus estudios allí, dejó atrás la escuela de hombres lobo y se inscribió en una universidad humana, donde bajó de peso. Los cuatrillizos fueron criados por su padre con una estricta disciplina militar, lo que los convirtió en jóvenes alfas rebeldes e indomables. Cinco años después, Tabitha y los hermanos cuatrillizos se reencontraron porque la madre de ella se casó con el padre de ellos.

Ahora, Tabitha se ve obligada a vivir bajo el mismo techo que los cuatro abusivos alfas de la Marina. Rápidamente la reconocen y se quedan atónitos al ver lo hermosa que se ha vuelto.
Felicidad del Ángel

Felicidad del Ángel

2.4m Vistas · Completado · Dripping Creativity
«Aléjate, aléjate de mí, aléjate», gritaba una y otra vez. No dejaba de gritar aunque parecía que se había quedado sin cosas para tirar. Zane estaba más que un poco interesado en saber exactamente qué estaba pasando. Pero no podía concentrarse con la mujer haciendo alboroto.
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.

«¿Y tu nombre es?» preguntó.

«Ava», le dijo en voz baja.

«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.

«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.

«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.

**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.

Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
¡Mate!

¡Mate!

21.5k Vistas · Completado · Angie Pichardo
Gia es una licántropa fuerte, rápida y perceptiva, hija del alfa de la manada. Desde pequeña, ha demostrado habilidades sobresalientes, pero su vida da un giro inesperado cuando Gael, el lobo más codiciado y poderoso de la manada, es rescatado por su padre y llevado a vivir a su casa. Desde su llegada, Gael siente una necesidad protectora hacia Gia, deseando enseñarle todo lo necesario para que sobreviva.
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?