Capítulo 34 La muerte de Nala

MARCO

No podía moverme, estaba clavado ahí, en el suelo, congelado. La sangre entre sus piernas me dejó mal, en shock. Solo una frase martillaba mi cabeza: "¡Marco, eres el culpable! ¡No la cuidaste, idiota!"

—¡Marco! —gritó ella—. ¡Haz algo, por favor!

Intenté ponerme de pie, pero me flaqueaban ...

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