Capítulo 80 Epílogo: El bebé es tuyo

ELENA

Me costó tragar saliva. Sentía la garganta como si estuviera llena de piedras. Pero lo solté, de una vez:

—Estoy embarazada.

Apenas fue un murmullo, pero bastó. El aire se congeló en la sala. Mis palabras cayeron como una piedra en el agua, y nadie supo cómo reaccionar.

Vi a mi papá frunci...

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