Capítulo 117

La mañana del sábado llegó despejada y fría.

Vance pasó por ella a las seis. El SUV negro estaba cálido. En el portavasos la esperaba café. Dos vasos. Uno solo. Otro con crema y azúcar.

Ella se deslizó en el asiento del copiloto.

—Hola —la saludó él con una sonrisa.

—Hola.

—¿Dormiste bien sin m...

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