Capítulo 161

Se quedaron ahí, en cuclillas sobre la arena, sin que ninguno quisiera romper el silencio primero.

Las orejas de Sam seguían rojas. La cara aún se le veía encendida. Pero el temblor se había detenido. Ahora la miraba a ella… de verdad la miraba, sin esconderse detrás de las manos ni tras el perfil ...

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