Capítulo 21

El viaje a casa fue silencioso. Zane conducía con ambas manos aferradas al volante. No dejaba de mirarme de reojo, con los ojos enrojecidos y preocupados. Yo me quedé mirando por la ventana. Las luces de la ciudad se deslizaban a mi lado, sin llegar a tocarme de verdad. El dolor en mi cuerpo era una...

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