Capítulo 235

Maya iba dando saltitos junto a Sam, con su manita metida en la de él. Con la otra sostenía un cono de helado que se derretía, rosado y chorreante. Ya se había lamido la mitad, pero el resto se deslizaba por los lados, amenazando con arruinarle el vestido.

—¡Papá Sam, mamá es tan brillante! —dijo, ...

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