Capítulo 326

—Quizá fue porque eras tú.

No supe cómo responder a eso.

Sam se frotó el pulgar contra el nudillo y bajó la mirada antes de añadir en voz baja:

—Has estado a mi lado cinco años, Caleste. Me acostumbré a tenerte ahí. Te volviste alguien familiar para mí. No solo porque eres mi amiga. Yo te conozco...

Inicia sesión y continúa leyendo