Capítulo 66

La luz del amanecer se filtraba por las ventanas.

Nerissa no había dormido. Se había quedado en la silla junto a su cama, vigilándolo. La fiebre había cedido alrededor de las cuatro de la mañana. Su respiración se había estabilizado. Poco a poco, el color estaba regresando a su rostro.

Él abrió lo...

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