Capítulo 68

Ninguno habló.

La ciudad resplandecía a través de la ventana. La habitación estaba en silencio, salvo por sus respiraciones. La mano de él seguía rodeándole la muñeca; no la apretaba, solo la sostenía. Como si se hubiera olvidado de soltarla. O como si no quisiera.

Pasaron minutos. Ella no los con...

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