Capítulo 23 ¡Buenas noches!

Amaia.

Despierto de mi letargo cuando el agarre en mi cuello se afloja. Aprovecho la cobertura para llenar mis pulmones de oxígeno.

—Ahora no eres tan valiente, ¿no?

Escucho esa voz maliciosa taladrar mis oídos y abro los ojos mientras recupero poco a poco mi respiración. Su mano se mueve de ...

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