Capítulo 26 No es mi realidad

Amaia.

Llegamos a la calle de mi edificio y es solo entonces cuando la conexión entre Adam y yo se rompe. No pude parar de observar sus ojos oscuros durante lo que me pareció una eternidad, aunque mi acción fue recíproca, porque él tampoco movió su mirada y apenas, lo vi pestañear.

No entiendo...

Inicia sesión y continúa leyendo