Capítulo 132 Tócame, siénteme, ámame

Lorenzo

Mi padre me la entrega y yo cargo a Isadora escaleras arriba. Ahora está temblando, pero sé que no es miedo. Es esa liberación que nace en lo más hondo del alma y deja el cuerpo a la vez vacío y ardiendo. Apoya la mejilla contra mi clavícula. Una de sus manos se enrosca, floja, en la p...

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