Capítulo 36 Ventajas de estar con un gángster

Isadora

Estoy dentro, cabrón.

No puedo evitar la sonrisa pegada a la cara esta mañana.

Lorenzo debe de haberse cansado de todo su jueguito de “voy a encerrarte”, probablemente porque se encerró conmigo y se dio cuenta de que no soy precisamente una prisionera tranquila.

Ha pasado un tiempo...

Inicia sesión y continúa leyendo