
La Cautiva Embarazada del Ceo.
Shiory exaly Flores spears · Completado · 102.7k Palabras
Introducción
En una noche que debía ser de celebración, Xavier es drogado y engañado por su prometida y su propio hermano, quienes lo manipulan para que crea que ha estado con su prometida en la intimidad. Pero algo no cuadra. La mujer que estuvo en su cama esa noche no era quien decía ser. Fingiendo ignorancia, Xavier decide investigar.
Sus indagaciones lo llevan a descubrir a Aitiana, una joven de origen humilde, contratada para ser parte del engaño. Lo que comienza como una búsqueda de respuestas se complica cuando descubre que Aitiana está embarazada de él. Furioso y decidido a controlar la situación, Xavier la lleva a su mansión, convirtiéndola en su prisionera, pero también en el centro de su obsesión.
En medio de la desconfianza y los secretos, Aitiana deberá enfrentarse no solo al poder de Xavier, sino también a sus propios sentimientos. Lo que comenzó como un engaño terminará poniendo en juego sus corazones y desenterrando verdades que cambiarán sus vidas para siempre.
Capítulo 1
DESILUSIONADA 🤦♂️
Aitiana.
—¡Eres una aburrida, ya me hartaste! — Gritó Marcos a un metro de mi rostro. Esta mañana había venido muy contento, quería lo atendiera y sobre todo acostarse conmigo, sin embargo yo no está lista aún.
—¡¿Estás loco que te sucede?!— Replique cansada, él me sujetó del brazo con fuerzas, luego me empujó contra la pared.
Apreté los puños intentando contener el torbellino de emociones que Marcos acababa de desatar en mí. ¿Cómo era posible que tuviera la desfachatez de pararse frente a mí y decirme esas cosas? Un años de relación, un años de intentarlo todo para complacerlo, y ahora me venía con esto.
—Estoy harto, Aitiana —vociferó él, cruzándose de brazos como si tuviera algún derecho a estar molesto—. Siempre con lo mismo: "Soy virgen, no puedo perder mi virginidad". ¿Para qué iba a seguir esperando? Llevo más del año siendo tu novio, solo de besitos y abrazos. Ni siquiera me dejas tocarte. ¡Estás loca si crees que te seguiré esperando!
Sus palabras eran dagas que atravesaban mi pecho. Sentí las lágrimas acumularse en mis ojos, pero no iba a darle el gusto de verme llorar.
—¿Qué acabas de decir? —pregunté, mi voz temblorosa, más de rabia que de dolor.
—Incluso Lourdes es mejor que tú —soltó con una sonrisa cínica.
La incredulidad me golpeó como una ola fría. Lourdes. Mi compañera de cuarto, mi "amiga".
—¿A qué te refieres? ¿Qué estoy escuchando, Marcos?
—Estoy cansado —dijo, alzando la voz—. Siempre es lo mismo contigo: del trabajo a la casa, siempre preocupada por tu hermana. Déjala descansar, Aitiana. Eres una mujer insípida, y ya no quiero seguir pendiente de ti.
Fue demasiado. Todo lo que había guardado, todo lo que me había tragado durante estos años, explotó de golpe.
—Entonces lárgate de mi vida de una vez.
Él sonrió con esa burla que tanto odiaba.
—Sí, me voy a largar. Aunque, ¿cómo puedes vivir con Lourdes después de que me acosté con ella?
La bomba estalló, y mi cuerpo tembló de la furia contenida. Lourdes salió de su habitación justo en ese momento, como si hubiera estado esperando su gran entrada.
—Lo siento mucho, Aitiana, pero tu novio buscó lo que tú nunca le diste —comentó, con una sonrisa petulante que me hizo hervir la sangre.
Apreté los puños, imaginando por un momento cómo sería arrancarle ese cabello perfectamente alisado.
—Eres una zorra —le dije, mi voz gélida—. Una zorra y una traidora.
Lourdes no se inmutó.
—Creo que es hora de que te vayas. Marcos y yo necesitamos el lugar para nosotros.
—No te preocupes —respondí con todo el desprecio que pude reunir—. Me iré en cuanto encuentre un lugar para quedarme.
Ella se encogió de hombros.
—Perfecto. Mientras tanto, no te sorprendas si escuchas ruidos por la noche.
No respondí. No iba a rebajarme más. Entré a mi habitación y vi a mi hermanita, que descansaba en la cama. Al verme, intentó levantarse.
—No te preocupes, cariño —dije, arrodillándome a su lado y acariciando su cabello—. Todo estará bien.
—¿Por qué estabas discutiendo? —preguntó con su vocecita débil.
Le sonreí, ocultando mi tormenta interna, y le di un beso en la frente.
—No importa, mi amor. Ahora ponte tus zapatitos. Vamos a empacar.
Mi hermanita asintió, obediente, mientras yo comenzaba a guardar nuestras pocas pertenencias en una maleta vieja. Las lágrimas resbalaban por mis mejillas, pero me las limpiaba rápido, sin dejar que ella las viera. No merecía cargar con mis problemas, bastante tenía con los suyos.
Cuando terminé de empacar, salimos del cuarto. De reojo vi a Lourdes y a Marcos besándose en el sofá, como si nada. Dejé las llaves en la mesa sin mirarlos. Mi dignidad no iba a morir ahí.
Bajé las escaleras con mi hermana a mi lado, cargando las maletas como pude. Cuando llegamos al pie del edificio, pedí un taxi. Mientras esperábamos, volví a subir las escaleras para cargar a mi hermanita. Su cuerpo era frágil y liviano, pero cada paso se sentía como una losa en mi alma.
Ella tenía nueve años, pero su enfermedad la hacía parecer más pequeña, más vulnerable. Problemas renales, habían dicho los médicos, pero yo no tenía el dinero para seguir con el tratamiento. Había hecho lo que podía, trabajando sin descanso, pero siempre era insuficiente.
El taxi llegó, y di la dirección del único lugar al que podía recurrir: una pequeña vivienda en alquiler donde habíamos vivido hace un año. Mientras el taxi arrancaba, marqué el número de la señora Catalina, la dueña de la vivienda.
—Aitiana, hace tiempo que no sé de ti —respondió con voz firme—. ¿Qué necesitas?
—¿Está disponible el cuarto donde vivíamos mi hermana y yo? —pregunté, apretando los puños.
—Está disponible, pero ahora cuesta el doble.
Cerré los ojos con fuerza, sintiendo que el mundo se cerraba sobre mí.
—Está bien. Llegaré en quince minutos.
—Perfecto —respondió, sin rastro de compasión en su voz.
Colgué y me hundí en el asiento del taxi, mirando a mi hermanita. Ella me sonrió, ajena a todo lo que pasaba.
"Todo estará bien", me repetí a mí misma. Pero por dentro sentía que el mundo se desmoronaba. No podía quedarme ahí. No podía dejar que Marcos y Lourdes me quitaran la poca dignidad que me quedaba.
Cuando llegamos a la vivienda, solté un suspiro profundo y bajé las maletas del taxi luego le pague la tarifa. Dejé las maletas a un lado y cargué a mi hermanita en mis brazos hasta entrar a la casa. La señora Catalina nos recibió en la puerta con una expresión severa. Me extendió la llave y, sin más preámbulos, comentó:
—No la limpié. Creo que hay una escoba por ahí y algo de detergente.
—Gracias, Catalina.
—Bienvenida. Espero que me des el pago completo porque no voy a aceptar pagos en partes —añadió con firmeza.
—No se preocupe —respondí, intentando sonar más segura de lo que me sentía.
Subimos con dificultad, y le pedí a mi hermanita que esperara en el pasillo mientras bajaba a buscar la otra maleta. Finalmente abrí la puerta de la habitación que habíamos alquilado. Un estornudo me sorprendió apenas entré; el lugar estaba cubierto de polvo y lleno de suciedad. No tenía más opción. Esto o nada.
Dejé las maletas a un lado, resignada a limpiar más tarde, cuando mi teléfono empezó a sonar de forma estridente. Al mirar la pantalla, apreté los dientes al reconocer el número. Era mi jefe, el señor Devereaux. Respondí con el corazón acelerado, temiendo lo que vendría.
—Señor Devereaux, discúlpeme... —comencé, pero me interrumpió con su tono áspero.
—¿¡Qué pasó esta vez, señorita Aitiana? La estoy esperando. La reunión está a punto de comenzar. Son más de las nueve de la mañana. ¿Otra vez piensa faltar al trabajo!? —gritó furioso.
—Señor, lo siento mucho. Me pasó algo horrible y...
—¿Y de nuevo es por tu hermana? —me interrumpió, su irritación evidente.
—Sí, señor. Por favor, le pido el día libre. Le prometo recompensarlo. Haré lo que usted me pida.
—Siempre es lo mismo contigo. ¡Tres tardanzas! Tres días que no vienes al trabajo. Esta es la última vez que tolero esto. Mañana hablaremos y pondremos las cosas claras. Si no cambias, será tu última oportunidad. Buen día —sentenció antes de colgar.
Me quedé allí, sosteniendo el teléfono con la mano temblorosa. Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas sin que pudiera evitarlo. ¿Qué haría si perdía mi empleo? Sin trabajo, no tendría forma de mantenernos.
—Hermana Aiti ¿estás bien? —preguntó con su vocecita débil.
—Sí, mi amor. No te preocupes.
—Tengo mucha hambre — mencionó ella con dulzura.
—Está bien, mi vida. Solo déjame organizar esto y enseguida te consigo algo de comer.
Miré alrededor, sintiendo la presión de todo lo que estaba pasando. Con el poco dinero que me quedaba, tendría que buscar cómo llenar la despensa. Maldije en voz baja, ahogándome en la desesperación.
¿Por qué la vida tenía que ser tan dura? Nuestra madre nos había abandonado por un hombre, dejándonos a nuestra suerte. Y desde entonces, parecía que la vida no hacía más que castigarnos, como si hubiéramos hecho algo terrible sin saber qué.
Respiré hondo, limpiándome las lágrimas. No podía rendirme. Mi hermana dependía de mí, y por ella haría lo que fuera necesario.
Últimos capítulos
#65 Epílogo
Última actualización: 7/15/2025#64 Capítulo 64
Última actualización: 7/15/2025#63 Capítulo 63
Última actualización: 7/15/2025#62 Capítulo 62
Última actualización: 7/15/2025#61 Capítulo 61
Última actualización: 7/15/2025#60 Capítulo 60
Última actualización: 7/15/2025#59 Capítulo 59
Última actualización: 7/15/2025#58 Capítulo 58
Última actualización: 7/15/2025#57 Capítulo 57
Última actualización: 7/15/2025#56 Capítulo 56
Última actualización: 7/15/2025
Te podría gustar 😍
La Gestante del Rey Alfa
Isla
Soy una don nadie de una manada lejana. Mi familia debe mucho por los gastos médicos de mi hermano. Haré lo que pueda para ayudarlos, pero cuando descubro que he sido vendida al Rey Alfa Maddox como su criadora, no estoy segura de poder hacerlo.
El rey es frío y distante, y se rumorea que mató a su primera esposa. Pero también es sexy y atractivo. Mi mente puede estar diciéndome que no, pero mi cuerpo lo desea de todas las maneras posibles.
¿Cómo voy a sobrevivir como la criadora del Rey Alfa cuando nunca he estado con un hombre antes? ¿Volverá a matar?
Maddox
Desde que mi Reina Luna murió, juré no volver a amar. No estaba buscando una criadora, pero solo tengo un año para producir un heredero o perderé mi trono. Esta hermosa chica, Isla, apareció en mi puerta justo a tiempo. ¿Es el destino? ¿Es ella mi segunda oportunidad de tener una compañera? No, no quiero una de esas.
Todo lo que necesito es un hijo.
Pero cuanto más tiempo paso con Isla, más quiero no solo a cualquier criadora, sino a ella.
¡Más de un millón de lecturas en Radish—haz clic en este romance ardiente de cambiaformas lobo ahora mismo!
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Un amor mexicano
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Mi Alfa prohibido
En un mundo donde las uniones entre hombres lobo y magos están estrictamente prohibidas y severamente condenadas, Alana, una joven bruja huérfana sin magia, se ve envuelta en una situación no deseada. Su tía egoísta la presiona para que se case con un mago al que no ama y cuyas intenciones son cuestionables. El destino de Alana da un vuelco cuando se adentra en un peligroso bosque y, en un momento de peligro, es salvada por un lobo misterioso y extraordinariamente atractivo llamado Sedrik. Es el alfa de su manada y no espera cruzarse en el camino de Alana de forma tan abrupta.
Rompiendo las reglas
Michelle Ranieri es un hombre que sabe lo que quiere. Construyó la cadena de restaurantes más famosa de país desde cero. No ha llegado tan lejos por detenerse ante los obstáculos y es un hecho que nada lo va a detener de convencer a Laila que están hechos el uno para el otro. Si tiene que fingir ser su novio para ello, pues que así sea. Ella puede poner todas las reglas que quiera, pero todo el mundo sabe que algunas reglas están hechas para romperse.
Corazón sin dueño
Contrato Evans
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
El deseo del millonario
El deseo del millonario.












