Capítulo 58

Ella inhala, sus costillas se marcan a través de su piel, sus pechos se elevan, los pezones erguidos—lo más devastadoramente hermoso que he visto jamás—y cuando exhala, empujo mis dedos dentro de ella. Dentro de su coño y su culo.

Sus ojos se abren de golpe. —Joder—, sisea. Dios sabe cómo lo hace, ...

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