Duros como las uñas

Ella gimió y se giró, le dolía la cabeza y tenía la boca seca. Entreabriendo los párpados, que parecían pegados, vio a Dakari atendiendo un pequeño fuego. Los recuerdos de su escape volvieron de golpe, sentimientos de alegría radiante al pensar en escapar, luego una rápida y total desesperación ...
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