... ¡deja de apresurarme!

—Está bien.

Tomé otro respiro.

—Pero me gustas.

Sus palabras me pegaron duro, pero eso no era lo que me confundía. Lo que me dejó pensando fue cómo parecía estar luchando contra sus propios sentimientos. Como si ni siquiera quisiera tenerlos. Como si que yo le gustara fuera algo malo.

—Es mucho ...

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