Muy bien, deja que te desnudemos.

Gina

David está sentado en su silla de ruedas dentro del baño, mirándome sin más con esos grandes ojos marrones. Se ven más suaves bajo la luz cálida de la lámpara del techo, o quizá me lo estoy inventando.

—Entonces... —David tamborilea con los dedos sobre los muslos. Hay diversión en sus ojos, p...

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