Me besa el culo

David me dedica una sonrisa burlona.

—Dios, en secreto eres una niñita sucia, Gina. Esto va a ser divertidísimo. Podría mirarte todo el día.

Con solo oír su voz ya estoy chorreando. Mi propia humedad ya se desliza por mis muslos, y David la usa para lubricar el juguete. Toda la habitación huele a ...

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