Te quiero tanto que me duele

David

Gina está furiosa conmigo. Ni idea de por qué eso me dan ganas de reír, pero me pasa.

Está toda agria y resentida, bufando como un gato mientras la arrastro escaleras arriba para encontrar algún cuarto para nosotros.

—Esto es una mala idea, David —dice, intentando mantener la voz baja, pero...

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