Centro húmedo.

Arabella

Los celos que me roían por dentro se volvían más voraces con cada segundo que ella seguía pegada a él. Sabía que estaba mal. Sabía que no tenía ningún derecho a reclamar nada. Nada de eso importaba. Esa sensación no aflojaba su agarre.

Cada pequeño movimiento que hacía atraía mi mirada fu...

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