confía en mí...

Arabella

La lluvia golpeaba con fuerza, repiqueteando cada vez más fuerte contra el techo de la camioneta. Haiden deslizó las manos por mi espalda y me atrajo hacia él hasta que mis pechos quedaron aplastados contra su pecho firme.

De él brotó un gemido grave. Rodeó mi lengua con la suya, bebiéndo...

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