Ya no sé quién eres...

Arabella

La risa de Snake resonó cuando vio la expresión indefensa de Haiden.

—No sabía que tenías una perra, Cross. La escondiste bastante bien.

—No la llames así —gruñó Haiden, con los puños apretados a los costados.

Snake resopló.

—Esto es jodidamente hilarante. —Negó con la cabeza apenas,...

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