¿Quizás podríamos ir a una cita?

Le creo, y finalmente se sentiría bien contarle a alguien.

—Está bien... Te diré qué me ha estado molestando, pero necesito un momento.

—Tómate tu tiempo —dice él.

Presiono mis labios y trato de ordenar mis pensamientos. Lo que estoy a punto de decir nunca se ha dicho en voz alta antes. Nadie lo ...

Inicia sesión y continúa leyendo