Mi corazón late con fuerza

Anna

Despertarse nunca es agradable, pero es peor cuando tu esposo se levanta de la cama antes de que salga el sol. Suena la alarma, y mantengo los ojos cerrados, aferrándome a su brazo.

—No vayas a correr hoy —digo, con la voz aún espesa de sueño. Me envuelvo alrededor de su brazo como si nunca f...

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